
El Foro Económico Mundial (FEM) está analizando internamente la posibilidad de trasladar su histórica reunión anual fuera de Davos, la localidad alpina suiza que ha acogido el encuentro durante casi seis décadas. Según la información facilitada por Financial Times, altos ejecutivos de la organización consideran que el crecimiento del evento ha llevado al enclave a un punto de saturación difícil de gestionar, tanto desde el punto de vista logístico como estratégico.
Entre las figuras que lideran este debate se encuentra Larry Fink, presidente de BlackRock y copresidente interino de la junta directiva del FEM. Fink ha evaluado distintas opciones, desde un traslado permanente de la cumbre hasta la adopción de sedes rotatorias. Entre los destinos que se han puesto sobre la mesa figuran ciudades como Detroit y Dublín.
El objetivo de esta reflexión es analizar el formato y el alcance del foro. Fink considera que el evento debe evolucionar para responder a las críticas que lo acusan de ser excesivamente exclusivo y alejado de la realidad social y económica. En esa línea, defendió que el FEM debería "empezar a hacer algo nuevo: estar presente —y escuchar— en los lugares donde se construye el mundo moderno". Y añadió: "Davos, sí. Pero también lugares como Detroit y Dublín, y ciudades como Yakarta y Buenos Aires".
Víctima de su propio crecimiento
Aunque la dirección del FEM continúa reafirmando públicamente su compromiso con Davos como sede principal, internamente se reconocen las crecientes dificultades. La reunión anual, que dura cinco días, congrega ya a decenas de miles de personas, incluyendo jefes de Estado, altos directivos, representantes de la sociedad civil y numerosos encuentros paralelos organizados por gobiernos, empresas y grupos de presión.
Este crecimiento ha generado tensiones significativas. Según Financial Times, un alto ejecutivo del foro llegó a afirmar que el FEM "ha superado" la capacidad de Davos, después de haber pasado más de tres horas y media atrapado en un atasco al intentar acceder a la estación durante el evento.
Entre los problemas más señalados figuran:
- La escasez de alojamiento.
- El elevado coste de los dispositivos de seguridad.
- Y la limitada infraestructura física de la localidad suiza.
De hecho, la edición actual del foro ha registrado una asistencia récord, que ha intensificado estas dificultades.
La llegada del presidente estadounidense, Donald Trump, ha complicado aún más el ya delicado equilibrio logístico, al incrementar las medidas de seguridad y las restricciones de movilidad en una zona de capacidad limitada.
Pese a todo, Davos sigue contando con fuertes defensores. Para el Gobierno suizo, la asociación del FEM con el país tiene un enorme valor simbólico y económico.


