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El campo se suma a la alerta ferroviaria: "Los conejos tienen los taludes como un queso"

La organización Unión de Uniones advierte de que la plaga de conejos está comprometiendo la seguridad vial y ferroviaria.

La organización Unión de Uniones advierte de que la plaga de conejos está comprometiendo la seguridad vial y ferroviaria.
Madriguera de conejos. | Dreamstime

Tras las informaciones publicadas sobre las precarias condiciones de mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias tras el accidente de Adamuz, los agricultores se suman a la alerta y advierten sobre otro factor de riesgo que ha pasado más desapercibido: la proliferación descontrolada de conejos está socavando taludes y terraplenes de las vías férreas y las carreteras, comprometiendo la estabilidad de las infraestructuras por las que circulan miles de personas cada día.

Desde la Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha afirman que, además de soportar las fuertes pérdidas económicas por la voracidad de los lagomorfos, también llevan meses alertando del peligro que suponen las madrigueras para la estabilidad del terreno: "Los conejos tienen los taludes como un queso, llenos de agujeros y galerías", resumen desde la organización.

Con la sombra de los accidentes ferroviarios aún muy presente, la organización agraria avisa de que la plaga de conejo de monte "ya no es solo un problema de cosechas, sino una amenaza directa para la seguridad de las infraestructuras públicas y de las vías de comunicación, con un riesgo real de accidentes si no se actúa de forma inmediata y preventiva".

Taludes debilitados y riesgo de hundimientos

Los expertos coinciden en que la actividad excavadora del conejo provoca madrigueras y galerías subterráneas que debilitan la compactación del suelo, lo que "puede generar asientos del terreno, deformaciones y, en los casos más graves, hundimientos, desprendimientos y socavones".

Estas afecciones, acumuladas con el paso del tiempo, incrementan de forma significativa el riesgo de fallos estructurales en infraestructuras sometidas a tráfico continuo y vibraciones constantes, como las líneas ferroviarias, incluidas las de alta velocidad.

Un problema conocido desde hace años

La organización recuerda que este riesgo no es nuevo ni desconocido por las administraciones. Ya en 2008, un informe de la Demarcación de Carreteras del Estado en Castilla-La Mancha advertía de que los conejos estaban "minando los terraplenes" y que, de no actuar, podría peligrar la estabilidad de las carreteras, llegando a ser necesario inyectar materiales en las madrigueras para reforzar el terreno.

Para los agricultores, este documento demuestra que el problema ha sido conocido, documentado y advertido durante años, sin que se haya aplicado una respuesta estructural y sostenida.

Del cereal al olivar: daños cada vez más graves

A la preocupación por la seguridad se suma un año especialmente duro en el campo. Tras arrasar amplias superficies de cereal, la plaga se está desplazando ahora a cultivos leñosos como viñedo, olivar, pistacho y almendro. Los conejos anillan los troncos, lo que provoca la muerte definitiva de las plantas y pérdidas que tardan años en recuperarse.

"La gravedad de la situación va en aumento. Ya no hablamos solo de pérdidas de cosecha, sino de la destrucción total de plantaciones y de un riesgo creciente para infraestructuras por las que circulan miles de personas cada día", señalan desde la organización agraria.

Críticas a una estrategia centrada solo en la caza

Desde la Unión de Agricultores y Ganaderos critican que la respuesta de la administración regional siga centrada casi exclusivamente en medidas cinegéticas, como la ampliación de la caza o la caza nocturna, cuando el número de municipios en emergencia cinegética no deja de aumentar.

"Eso demuestra que esta estrategia, por sí sola, no está resolviendo un problema que es estructural", advierten. La elevada capacidad reproductiva del conejo y la abundancia de refugios en infraestructuras públicas sin un mantenimiento adecuado hacen que la plaga se reproduzca año tras año.

Por ello, reclaman un plan integral que combine control poblacional, actuaciones sobre infraestructuras y herramientas técnicas eficaces. Entre las medidas propuestas figuran:

  • Sellado sistemático de madrigueras en dominio público.

  • Refuerzo estructural de taludes y terraplenes.

  • Instalación de vallas metálicas enterradas para impedir el acceso de los animales.

  • Uso excepcional y regulado de métodos químicos homologados, dentro de programas oficiales y bajo supervisión técnica.

"Estamos ante un problema medible, prevenible y cada vez más peligroso. Si no se actúa sobre los focos de reproducción y sobre las propias infraestructuras, el coste económico y el riesgo para las personas seguirá aumentando", concluyen.

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