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"La estupidez del siglo": el primer ministro belga estalla contra el cierre nuclear y la agenda verde europea

Otro político europeo carga contra la sobrerregulación y los errores energéticos que han "debilitado" a la UE.

Otro político europeo carga contra la sobrerregulación y los errores energéticos que han "debilitado" a la UE.
El alemán Friedrich Merz y el belga Bart De Wever juntos en una cumbre en Hamburgo. | EFE

Unos días después de que el canciller alemán Friedrich Merz tachara de "error estratégico" el abandono de la energía nuclear, el primer ministro de Bélgica, el otro país que como España pretendía cerrar las que tiene operativas, ha asegurado que dicha decisión fue "la estupidez del siglo". El país europeo, que también tenía aprobado un calendario de cierre para todas sus centrales nucleares, lo derogó el año pasado al tiempo que aprobó una prórroga durante diez años para sus dos reactores más nuevos, Doel 4 y Tihange 3, pactado con la empresa propietaria y con el apoyo de la UE.

En un debate organizado por dos periódicos belgas, Bart de Weber, al frente del gobierno de coalición y líder de Nueva Alianza Flamenca, lanzó un durísimo discurso contra las políticas verdes europeas en el que lamentó las dificultades que están teniendo para mantener la energía nuclear en marcha en su país tras haber pactado su final en el pasado. "Nos hemos complicado tremendamente la vida. Hemos tomado decisiones dogmáticas contra la energía nuclear que han sido la estupidez del siglo", dijo el político conservador, que se refirió a sus negociaciones con el director de Engie, la propietaria de las dos centrales, y de las opciones abiertas para el futuro, entre las que citó los pequeños reactores modulares o SMR y la colaboración con países vecinos como Francia, que ha tomado "decisiones inteligentes", o Países Bajos, cuyo gobierno quiere construir nuevas centrales nucleares. "Llevará mucho tiempo" dar marcha atrás, avisó.

En el acto, De Weber también dijo que la UE había puesto "el carro antes que los bueyes", en alusión a la primacía de la agenda verde sobre la "competitividad, la productividad y la innovación". Mientras que China, dijo, se estaba beneficiando de la "energía barata", la UE se ha quedado "con las facturas locas". El político belga censuró también la dependencia del gas ruso contando con la protección del "chico del bate", en alusión a Estados Unidos, que ahora podría usarlo contra Europa.

En su opinión, una "debilitada" Europa ha quedado "expuesta" y se ha puesto las cosas "enormemente complicadas con una regulación ambiental que hace imposible la suficiencia energética" y "la búsqueda de recursos críticos". La situación, avisó, continúa en la actualidad, con una "UE que sigue sin ser tecnológicamente neutra" y que no tiene capacidad militar mientras China toma posiciones en lugares como Sudamérica y África.

Sobre la situación energética, puso el ejemplo de la eólica marina y el hidrógeno y citó una cumbre en Hamburgo donde, dijo, había menos optimismo que el que se manifiesta en público. La eólica marina, apuntó, es extremadamente cara y tiene dificultades de financiación por su energía "impredecible" y en el foro se puso sobre la mesa la opción de usar el excedente para producir hidrógeno verde. "Suena brillante, pero es carísimo", contó. Cuando preguntó a los empresarios qué necesitaban de los políticos, "la respuesta fue clara: Europa tiene que crear un mercado para el hidrógeno verde. Ahí es cuando empecé a sentirme como si estuviéramos en la URSS. Que los políticos sean los que tienen que crear los mercados supone subsidios infinitos".

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