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Si quieren inmigrantes, que se los paguen

Los sectores que concentran el empleo del grueso de la inmigración no podrían existir sin recibir subsidios estatales.

Los sectores que concentran el empleo del grueso de la inmigración no podrían existir sin recibir subsidios estatales.
Inmigración-inmigrantes-menas | Europa Press

Mientras tenemos entretenida a la opinión pública con los arrebatos siempre histriónicos de Irene Montero, nadie en el debate público, ni los partidarios ni tampoco los detractores de la barra libre inmigratoria, parece prestar atención al aspecto esencial del asunto. ¿O acaso a todo el mundo aquí le parece muy lógico y muy normal que la economía de un país en avanzado proceso de desindustrialización precise incorporar a varios millones de trabajadores no cualificados procedentes del Tercer Mundo? ¿Masiva mano de obra fabril para un país en el que casi no queda ya ninguna fábrica en pie? Porque la verdadera incógnita es esa.

Pero, ¿contratan a los inmigrantes no cualificados las compañías del Ibex? Por supuesto, no los contratan. Todos sabemos que las grandes cotizadas no tienen ningún interés por explotar a esos trabajadores extranjeros. ¿Acaso quienes demandan sus servicios son las medianas y pequeñas empresas no cotizadas? Todos sabemos que tampoco. Entonces, ¿quién los contrata? Bueno, también todos conocemos la respuesta: agricultura tradicional de temporada, construcción y hostelería, además de servicios personales relacionados con la atención domiciliaria a ancianos y labores domésticas en general. Y acaso algún lector se esté preguntando por cuál es el problema.

Pues el problema reside en que esos sectores, los que concentran el empleo del grueso de la inmigración, no podrían existir sin recibir subsidios estatales, ya sea de forma abierta o de un modo encubierto. Y no sólo porque abunden tanto en ellos las ocupaciones de temporada, esas que conllevan asociadas ayudas y subsidios públicos durante los largos periodos de inactividad, sino porque los salarios tienden a resultar tan bajos que ni de lejos permiten cubrir con sus aportaciones fiscales el coste de los servicios (educación, sanidad, vivienda…) que provee el Estado. Dicho todo lo cual, ¿resulta admisible que el Estado esté subvencionando que un inmigrante atienda al abuelo en casa? Yo creo que eso se puede discutir. Lo que ya no se puede discutir es que también subvencione al patrón del camarero del chiringuito de playa en Ibiza. Eso, no. Si quieren inmigrantes, que se los paguen.

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