
El Gobierno de Uruguay pisa el acelerador y ha enviado ya al Parlamento el proyecto de ley para ratificar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea con un objetivo claro: convertirse en el primer país del bloque en darle luz verde definitiva. El Ejecutivo confía en que el trámite esté cerrado antes de que termine febrero, adelantándose así a gigantes como Brasil o Argentina.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, fue el encargado de entregar la documentación a la presidenta en funciones de la Asamblea General, la senadora Blanca Rodríguez. De forma inmediata, se ha creado una Comisión Especial en el Senado, integrada por 15 miembros, que comenzará a trabajar el próximo martes 17 de febrero. Por ella pasarán ministerios y representantes de los sectores productivos y laborales, con la consigna de un debate "profundo, rápido y eficiente".
Aunque Uruguay fue el último socio del Mercosur en remitir formalmente el acuerdo a su Parlamento, llevaba semanas acelerando el proceso. El pasado 27 de enero ya había distribuido entre los legisladores una versión preliminar del texto para ganar tiempo. La estrategia es clara: aprobarlo en ambas cámaras antes de marzo y marcar el paso al resto de países del bloque.
El impacto económico será inmediato para, por ejemplo, el sector arrocero, principal exportador del Mercosur a la UE, que dejará de pagar unos 65 millones de euros anuales en aranceles. También se abren nuevas oportunidades para la pesca, los cítricos o la miel, productos clave para la economía uruguaya.
Un reloj en marcha para la UE
El movimiento de Montevideo tiene además una lectura estratégica en Europa. El acuerdo Mercosur-UE se encuentra actualmente paralizado a la espera de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) evalúe su compatibilidad con los Tratados comunitarios, un proceso que suele prolongarse entre 18 y 24 meses. Sin embargo, la decisión de Uruguay de avanzar en solitario podría cambiar la situación de bloqueo y provocar que Bruselas opte por aplicarlo de forma provisional sin esperar la sentencia.
Hay que tener en cuenta que el bloqueo jurídico no impide que la Comisión Europea opte por la aplicación provisional de la parte comercial del acuerdo, una decisión que depende exclusivamente del Ejecutivo comunitario y del respaldo del Consejo. En la práctica, basta con que un país del Mercosur lo ratifique en su Parlamento para que el tratado pueda empezar a aplicarse de forma parcial. Si Uruguay culmina el proceso en febrero, el intercambio comercial entre la UE y Uruguay podría comenzar sin esperar al resto del bloque de Mercosur, lo que obligaría a Bruselas a reaccionar y acelerar los plazos políticos.
España y Uruguay: así es nuestra relación comercial

España exporta principalmente a Uruguay productos agroalimentarios elaborados, bebidas —con el vino y las bebidas espirituosas a la cabeza—, prendas textiles y de confección, así como productos de perfumería, cosmética y aseo. También destaca el sector del mueble, donde las empresas españolas gozan de una buena posición.
En sentido inverso, España importa de Uruguay sobre todo productos agroalimentarios, especialmente carne, arroz y otros alimentos básicos, además de materias primas vinculadas al sector primario. La eliminación de aranceles y la simplificación de trámites que contempla el acuerdo promete dar un impulso adicional a estos intercambios, beneficiando tanto a exportadores como a consumidores.

