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Un experto en economía desmonta el gran espejismo del Estado del Bienestar en manos de nuestros políticos

El economista presenta en Con Ánimo de Lucro su obra De libres y tiranos, un ensayo que denuncia la sofisticación del control estatal.

En un contexto donde la intervención estatal parece expandirse a cada rincón de la vida cotidiana, el economista Manuel de Miguel ha vuelto al primer plano con una advertencia contundente: la libertad individual está siendo erosionada por un Estado que ha perfeccionado sus herramientas para ofrecer una falsa sensación de bienestar. Durante una entrevista en el programa radiofónico Con Ánimo de Lucro, conducido por Luis F. Quintero, De Miguel presentó su más reciente libro, De libres y tiranos. La obra, escrita a cuatro manos junto a José Ignacio Ruiz y publicada por la editorial Rialp, se postula como un análisis crítico y necesario sobre las "verdades incómodas" del mundo contemporáneo.

Un "canto a la libertad" frente al intervencionismo

Según Quintero, el libro no es solo un ensayo económico, sino un "canto a la libertad" que explora cómo las ideas liberales son el caldo de cultivo indispensable para la prosperidad y la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, el diagnóstico que plantea la obra es severo: a lo largo de los años, el Estado ha evolucionado hacia un modelo que busca controlarlo "absolutamente todo". "El Estado ha perfeccionado las herramientas para que los seres humanos pensemos que somos felices y que tenemos una vida tranquila, aunque nos hayan ido robando poco a poco esa libertad", señaló Quintero durante la introducción del encuentro.

El libro busca "abrir los ojos" al lector frente a las tendencias actuales que malentienden el concepto de libertad. De Miguel argumenta que la estructura del Estado moderno ha logrado que el ciudadano se conforme con la seguridad a cambio de su autonomía, creando un espejismo de felicidad que el autor y su colega desarticulan a lo largo de las páginas del ensayo. Esta entrevista marca el regreso del coautor al programa, tras una breve intervención meses atrás que dejó patente la necesidad de profundizar en una obra que promete incomodar y, a la vez, iluminar el debate sobre el futuro de la democracia y la propiedad privada en el siglo XXI.

El problema de la eficiencia

Manuel de Miguel sostiene que "el Estado del bienestar debemos defenderlo", pero advierte de que usarlo para justificar "un incremento permanente de impuestos" es "una falacia", porque "si no generas riqueza, no vas a generar impuestos". A su juicio, "no va de impuestos", sino de eficiencia: "usted tiene que hacer las cosas bien", reclama a la Administración, que tiene "clientes cautivos". De hecho, cree que "un salario medio paga en este país un 50% de impuestos" y que de "2.300 euros" se pierden "1.150". Por eso propone: "me tiene usted que bajar el 10% de los impuestos" sin renunciar al bienestar.

Sobre la libertad, afirma que "no tiene nada que ver" con la esclavitud clásica, sino con "la cultura", "el coraje y la dignidad de querer ser libre". Ser libre es "la capacidad de decidir lo que quieres o no quieres hacer y de asumir las responsabilidades". Y añade: "es imposible ser libre si no la defiendes participando sociopolíticamente", más allá del voto, porque "el voto es un engaño" si se limita a "un programa electoral que dura un minuto".

El tirano es "todo aquel que no entiende esta jugada y que te adoctrina para someterte". La democracia, sostiene, exige "educación", "separación de poderes" y "gobierno de los mejores". En cuanto a la felicidad, subraya que "no es el placer". La "felicidad ética" implica deber, honor y propósito. Advierte de una futura "clase improductiva" por la innovación tecnológica y de la necesidad de "organizar un sistema de subsidios compatible con mantener la iniciativa". Frente a la pasividad, reivindica a los "rebeldes" y recuerda que "la evolución es imparable, pero la inacción es inaceptable".

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