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Las viviendas de Sánchez

Únicamente para acoger bajo un techo a esos extranjeros recién llegados, pues, hacen falta unas 200.000 casas adicionales al año

Únicamente para acoger bajo un techo a esos extranjeros recién llegados, pues, hacen falta unas 200.000 casas adicionales al año
Europa Press

El presidente Sánchez acaba de hacer público un compromiso formal y solemne que a mí me recuerda mucho a aquel proyecto de viaje a la Luna que haría célebre al Barón de Munchausen, quien planeó recorrer la distancia entre los dos planetas valiéndose solo del impulso que le iba a proporcionar el tirar con fuerza de los cordones de sus zapatos en dirección hacia arriba. Porque, bien mirado, el plan de Sánchez, ese de construir viviendas asequibles con cargo al nuevo fondo soberano del ICO, viene a ser lo mismo que quería el barón, solo que con pisos en lugar de con cordones de zapatos. Acaso la única diferencia entre ambos proyectos remita a que Munchausen ansiaba ir a la Luna, mientras que Sánchez no pretende ir porque ya vive instalado en ella.

Y como saber es cuantificar, hagamos unos números sencillos, muy sencillitos, solo para ilustrar la dimensión definitivamente lunática de ese nuevo proyecto inmobiliario del Ejecutivo. Y es que el Gobierno, en boca de su presidente, acaba de asumir el compromiso de promover la construcción de 15.000 nuevas viviendas anuales. Pero, al mismo tiempo, no cesa de poner de manifiesto su enorme complacencia ante el hecho de que 600.000 inmigrantes atraviesen cada año las fronteras de nuestro país con intención de residir en él. Únicamente para acoger bajo un techo a esos extranjeros recién llegados, pues, hacen falta unas 200.000 casas adicionales al año (parece razonable suponer tres personas por vivienda). Cada año, sí, cada año.

Repito, eso solo para los inmigrantes que arriban cada doce meses. Bien, y después hay que buscarles alojamiento a todos los españoles jóvenes y menos jóvenes que también necesitan un nuevo hogar. Y ellos tampoco resultan ser precisamente cuatro gatos. Sépase al respecto que, en España, el 85% de los adultos menores de 34 años todavía no se ha emancipado. ¡El 85%! Y no porque no quieran sino porque no pueden; ni tampoco podrán en lo sucesivo, por cierto. Porque, con esos números, antes llegarían a la Luna que a un pisito de protección oficial de los que promete Sánchez.

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