Junior Achievement España celebra su 25 aniversario con un balance de 65.000 jóvenes formados solo en el último año y más de 3.000 centros educativos implicados. Su presidente, Vicente Cancio, defiende el papel de la empresa como institución social y subraya que la educación debe adaptarse a un mercado laboral que afronta "un cambio completamente distinto" por el impacto de la inteligencia artificial.
En una entrevista en el programa Con Ánimo de Lucro de esRadio, Cancio —también consejero delegado del Grupo Zurich en España— reivindica el emprendimiento como motor económico y social. "No hay nada malo en generar un beneficio, porque el beneficio es la gasolina que hace que la empresa crezca", afirma. Y añade: "Una empresa sin beneficio puede aguantar un ratito, es como el oxígeno".
El valor del emprendimiento
Junior Achievement nació en Estados Unidos en 1919 y opera hoy en 120 países. En España comenzó su actividad en 2001 tras la iniciativa de un grupo de directivos vinculados a multinacionales. Según Cancio, los inicios no fueron sencillos: "El sistema educativo español no digería este tipo de enseñanzas". Hoy la organización trabaja con más de 3.000 colegios, el 70% públicos, y desarrolla programas también en universidades y centros de Formación Profesional.
En estos 25 años, cerca de 15.000 emprendedores han pasado por sus programas específicos. Entre los casos que menciona está el de Francisco José Ruiz, antiguo participante en el programa de miniempresas y actual consejero delegado de Entradium, una plataforma de venta de entradas online que ha intermediado en 150.000 eventos.
Para Cancio, el emprendimiento no responde únicamente al ánimo de lucro. "Hay una ilusión vinculada al emprendimiento, hay esperanza, muchísima energía y un cierto propósito. Nadie monta una empresa para hacer algo malo", sostiene. Sin embargo, insiste en que el beneficio es imprescindible: "El itinerario de la empresa es crecer".
Uno de los ejes formativos de la fundación es la resiliencia. "El fracaso forma parte del juego", señala. Cancio reconoce que sus mayores aprendizajes profesionales no llegaron de los éxitos, sino de "las tortas" recibidas a lo largo de su carrera. "Lo que aprendí en esas situaciones nunca más me va a volver a pasar", afirma.
La organización trabaja estas competencias a través de programas como Junior Shake, centrado en habilidades no cognitivas. "La resiliencia se puede entrenar. La gestión de las emociones también", explica. En su opinión, anticipar un error y saber detener un proyecto forma parte de la madurez profesional: "Si ya ves que el tema no va más de sí, para".
Inteligencia artificial y mercado laboral
El impacto de la inteligencia artificial ocupa un lugar central en la reflexión estratégica de la fundación. Cancio advierte de que determinadas tareas del ámbito legal, contable o de servicios ya están experimentando cambios relevantes. "Una cosa que llevabas tres horas te la hacen en 60 segundos", ejemplifica sobre los procesos automatizados.
Ante este escenario, considera difícil prever qué perfiles serán más demandados. "Es muy difícil saber exactamente en qué tienes que preparar a las generaciones que vienen porque lo que viene no está tan claro", señala. Por eso apuesta por reforzar capacidades transversales: "Nadie te va a ayudar a relacionarte con una persona, nadie te va a ayudar a presentar un proyecto, nadie te va a ayudar a convencer a otro".
Además, apunta a competencias técnicas concretas. "Si tú quieres trabajar en una compañía grande o tienes inglés o tienes inglés", resume. Y añade que el conocimiento en gestión de datos o inteligencia artificial multiplicará las oportunidades profesionales en los próximos años.
Formación Profesional y educación financiera
Cancio defiende también el prestigio de la Formación Profesional, que en otros países europeos cuenta con mayor reconocimiento social. "Aquí parece que la formación profesional es una cosa de segunda", lamenta. Junior Achievement colabora con centros de FP y promueve el acercamiento al mundo empresarial mediante voluntarios que comparten su experiencia profesional.
La educación financiera es otro de los pilares de la fundación. En colaboración con entidades del sector bancario y asegurador, impulsa programas para explicar conceptos como ahorro, salario o inversión. "La primera conciencia que tienen los niños del dinero es con los seis años", explica, citando estudios internos de la organización. Para Cancio, mejorar la cultura financiera reduce riesgos personales y sociales. "No saber qué significa el ahorro o cómo se gasta el dinero crea disgustos y problemas", sostiene.
De cara al futuro, el presidente de Junior Achievement fija como objetivo ampliar su alcance. "Si hoy estamos dirigiéndonos a 65.000 chavales todos los años, hasta dónde podemos llegar", se pregunta. La organización está abierta a la colaboración de empresas interesadas en movilizar voluntarios o apoyar programas formativos. "Hacemos ese puente entre la formación teórico-práctica que se imparte en las escuelas y el mundo de la empresa", resume Cancio, convencido de que preparar mejor a los jóvenes beneficia también al tejido productivo.

