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Un experto desmonta las "mentiras y gordas" del Gobierno sobre la deflactación del IRPF

Luis F. Quintero y su equipo analizan el saqueo fiscal del Ejecutivo.

Durante años, la técnica preferida del sanchismo para saquear el bolsillo de los españoles ha sido el sigilo. Sin embargo, la realidad de las cifras ha terminado por derribar el muro de propaganda de la Moncloa. En el reciente informe de estabilidad remitido a Bruselas, el Ejecutivo ha tenido que admitir, negro sobre blanco, lo que este diario y el liberalismo español llevan tiempo denunciando: la progresividad en frío es la gran mina de oro de Hacienda.

El Gobierno reconoce haber recaudado 2.294 millones de euros extra en 2025 simplemente por negarse a deflactar la tarifa del IRPF. Es decir, por no ajustar los tramos del impuesto a la inflación. El mecanismo es tan perverso como eficaz: cuando los salarios suben para intentar compensar el coste de la vida, el contribuyente salta de tramo impositivo o paga un porcentaje mayor de su sueldo nominal, aunque su capacidad adquisitiva sea la misma o menor. Es, a todos los efectos, una subida de impuestos encubierta realizada por la puerta de atrás y sin pasar por el debate parlamentario.

El 'impuestómetro': la radiografía del robo

Los datos oficiales encajan a la perfección con la última actualización del 'impuestómetro' del Instituto Juan de Mariana. Mientras el Gobierno presume de una supuesta justicia fiscal, la realidad que arroja este estudio es desoladora para la clase media. La no deflactación no es un error de cálculo, es una decisión política consciente para que el Estado se quede con el esfuerzo de los trabajadores.

  • Pérdida de poder adquisitivo: El trabajador medio español habrá pagado más de 820 euros extra en el IRPF acumulado entre 2021 y 2026.

  • El botín acumulado: Desde el inicio de la pandemia, la negativa a ajustar las tarifas ha engordado las arcas públicas en unos 11.000 millones de euros, según las estimaciones que incluso el Banco de España ha tenido que validar.

Es sangrante que el Gobierno utilice este "extra" de recaudación para cuadrar sus cuentas ante la Comisión Europea. En lugar de reducir el gasto público superfluo o racionalizar una administración hipertrofiada, Pedro Sánchez ha optado por que el ajuste lo paguen los de siempre: los contribuyentes que ven cómo cada mes su nómina rinde menos mientras Hacienda se frota las manos. Que la previsión sea mantener este castigo fiscal hasta 2028 confirma que el modelo económico de este Gobierno es el del extractivismo puro.

No hay redistribución, hay confiscación. Ante un Estado que se niega a deflactar, la única respuesta posible es la denuncia de un modelo que penaliza el trabajo y premia la voracidad de un Ejecutivo incapaz de vivir dentro de sus posibilidades. No es "justicia social", es, sencillamente, un expolio a plena luz del día. Así las cosas, en Con Ánimo de Lucro contamos con el analista económico Diego Sánchez de la Cruz, director de estudios del IJM, que profundiza en esta cuestión y nos ayuda a entender cómo afecta al conjunto de los contribuyentes.

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