El capitalismo se ha demostrado el más perfecto y eficaz motor de prosperidad, riqueza y civilización que se haya puesto en marcha en la historia de la humanidad. Asentado bajo dos principios básicos: libertad y propiedad, el capitalismo incentiva e impulsa la libre cooperación humana en entornos de libre mercado que básicamente hace que entre todos busquemos los problemas que nos aquejan y se propongan soluciones que incrementen la productividad y permitan que todos vivamos mejor.
Realidades tan fantásticas como el ascensor social o la erradicación de la pobreza sólo son posibles gracias al capitalismo. Y precisamente de todo esto es de lo que vamos a hablar con Carlos Cuesta en el día de hoy. El director adjunto de Libertad Digital hace en su obra una cerrada defensa del sistema que más vidas ha salvado y mejorado y más ataques ha recabado.
Y precisamente de esto último es algo de lo que merece mucho la pena hablar, porque el capitalismo es un sistema que básicamente convierte las sociedades en refractarias a la tiranía y los tiranos no lo quieren. En España podemos decir que hemos vivido en los últimos años, desde que Pedro Sánchez llegó al poder, un sistema empobrecedor, que coarta libertades y los disfraza de derechos. Siempre con la solidaridad como excusa y la protección al débil como arma. Nada más lejos de la realidad. El fin de todos estos sistemas es el mismo: la ruina.
Ahí está Corea, con el norte y el sur; ahí están los ejemplos de Hispanoamérica, donde Venezuela, Cuba o Argentina fueron algunas de las naciones más ricas del mundo y ahora viven en la miseria, mientras que las que abrazaron el capitalismo ahora nadan en la abundancia y han construido sociedades en las que aquel con menos recursos sería mucho más que clase media en las sociedades socialistas.


