La inteligencia artificial generativa ha entrado en una fase de aceleración marcada por la competencia entre las principales compañía tecnológicas, el aumento de la capacidad de cálculo y el impacto directo en el empleo y la productividad. Así lo ha expuesto el economista Juan Manuel López Zafra en Con Ánimo de Lucro, donde ha analizado el estado actual del sector y sus implicaciones económicas.
De hecho, el ecosistema de la inteligencia artificial está dominado por varios actores principales: OpenAI (ChatGPT), Anthropic (Claude), Google (Gemini) y xAI (Grok), a los que se suman otros competidores como la francesa Mistral o la china DeepSeek. Según López Zafra, la evolución es constante y se mide en ciclos muy cortos, hasta el punto de que los avances relevantes se producen en cuestión de semanas.
Una carrera tecnológica en constante cambio
La competencia entre modelos se articula a través de mejoras en diferentes indicadores técnicos, conocidos como benchmarks, que evalúan capacidad de razonamiento, velocidad de respuesta, precisión matemática o comprensión del lenguaje. Cada nuevo modelo busca superar al anterior en estos parámetros. En este contexto, el economista señala que ChatGPT 5.5 ha superado recientemente a Claude Opus 4.7, aunque poco después DeepSeek presentó una nueva versión que, según sus desarrolladores, mejora a ambas. Este ritmo de innovación refleja una carrera abierta sin un líder permanente. No obstante, López Zafra matiza que estos avances no siempre son perceptibles para el usuario medio, ya que muchas de las mejoras afectan a usos avanzados o empresariales, como el análisis de datos complejos o aplicaciones científicas.
Uno de los elementos centrales en esta carrera es la infraestructura. El desarrollo de modelos depende de dos factores principales: chips especializados y acceso a grandes cantidades de energía. En este ámbito, NVIDIA mantiene una posición dominante, con entre el 70% y el 80% del mercado de chips para inteligencia artificial. Sin embargo, empresas como Google están desarrollando sus propios procesadores para reducir dependencia y costes.
El crecimiento del sector implica además un consumo energético elevado. López Zafra explica que algunos acuerdos recientes contemplan capacidades equivalentes a varios gigavatios de potencia, comparables al consumo de millones de personas. Esta necesidad está impulsando inversiones masivas en centros de datos.
A pesar del crecimiento de ingresos, las principales compañías del sector aún no han alcanzado la rentabilidad. Según los datos expuestos, OpenAI y Anthropic registran ingresos anualizados de decenas de miles de millones de dólares, pero continúan generando pérdidas debido al elevado gasto en infraestructura y desarrollo. Las previsiones de inversión también reflejan la magnitud del fenómeno. Para 2026, el gasto conjunto en capital de empresas como Google, Amazon, Microsoft y Meta alcanza los 670.000 millones de dólares, destinado principalmente a capacidad de cómputo.
Por otra parte, el avance de la inteligencia artificial está transformando el mercado laboral. Así, López Zafra destaca que herramientas actuales ya permiten realizar tareas complejas, como análisis financieros o desarrollo de software, en minutos, lo que reduce la necesidad de determinados perfiles. En el ámbito de la programación, explica que muchos ingenieros han pasado de escribir código a supervisarlo, lo que incrementa la productividad pero plantea ajustes en las plantillas. Este fenómeno puede generar tensiones a corto plazo, aunque históricamente el mercado ha absorbido cambios tecnológicos similares.
Hacia una inteligencia artificial general
El desarrollo actual se basa en modelos de lenguaje capaces de predecir y generar texto, pero el siguiente objetivo es la denominada inteligencia artificial general (AGI), que implicaría sistemas con capacidad de razonamiento autónomo comparable a la humana. Según el economista, este salto supondría un cambio estructural en la relación con la tecnología, al permitir sistemas capaces de ejecutar múltiples tareas de forma independiente y con mayor nivel de abstracción.
En cualquier caso, también hay que tener en cuenta la creciente influencia de China, especialmente a través de modelos como DeepSeek. López Zafra advierte de su expansión en regiones como África, Asia o Hispanoamérica, donde podría consolidarse como proveedor tecnológico dominante. Esta situación plantea, según explica, implicaciones en el uso de datos y en los modelos de desarrollo tecnológico adoptados por estos países.
Así las cosas, en relación con España, el economista señala que el país cuenta con ventajas como talento, ubicación estratégica y llegada de cables internacionales, pero advierte de obstáculos administrativos y energéticos que podrían frenar inversiones en centros de datos. De hecho, destaca que la rapidez en la toma de decisiones será determinante en un contexto en el que la ventana de oportunidad se mide en plazos cortos.


