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El estudio que desmonta a Bustinduy: el liberalismo trae felicidad y no soledad

El pasado martes el ministro de Consumo aseguraba que el incremento de la soledad en las sociedades modernas es fruto de la "antropología neoliberal"

El pasado martes el ministro de Consumo aseguraba que el incremento de la soledad en las sociedades modernas es fruto de la "antropología neoliberal"
Pablo Bustinduy, durante un acto de los Comunes, a 24 de febrero de 2026, en Barcelona. | Europa Press

Desde su llegada al cargo, el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, en la línea que ha seguido también Yolanda Díaz, ha arremetido en diferentes ocasiones contra las empresas y el sistema capitalista. En este sentido, el pasado martes el ministro de Consumo aseguraba que el incremento de la soledad en las sociedades modernas es fruto de la "antropología neoliberal" y de "décadas de fomento de una visión individualista y atomizada de la sociedad", que priorizaría "la competencia entre ciudadanos frente a los lazos comunitarios".

Así las cosas, Bustinduy defendía que el enfoque en el éxito personal supone un desentendimiento de lo común y aseguraba que existe una estrecha relación entre la soledad y la aparición de movimientos que tilda de antidemocráticos. De esta forma, el ministro de Consumo trataba de abundar en el clásico mensaje de la extrema izquierda con el que se pretende, en el fondo, justificar mayores intervenciones. Sin embargo, el Instituto Ostrom publicó hace unos meses un estudio relacionado con el efecto de la libertad económica sobre el capital social y el bienestar de la sociedad.

Libertad y felicidad

En su informe, el Instituto Ostrom analiza cómo la libertad económica afecta al bienestar subjetivo y al capital social. Para ello, el organismo utiliza los datos proporcionados por el World Values Survey y aquellos derivados del Índice de Libertad Económica del Instituto Fraser. Así, frente a la propaganda izquierdista, que pretende justificar el intervencionismo estatal con ataques hacia el liberalismo y el capitalismo, el organismo demuestra que "la libertad económica se asocia de forma robusta con una mayor felicidad, valores postmaterialistas y participación cívica, favoreciendo el capital social de tipo puente".

Concretamente, entre sus resultados principales, el informe destaca que "la libertad económica se asocia positivamente con la felicidad, mientras que no existe un efecto significativo sobre la confianza social ni sobre la participación en organizaciones benéficas", unos resultados que son coherentes con las conclusiones de otros informes que establecían "un vínculo positivo entre libertad económica y bienestar subjetivo". Al respecto, el Instituto Ostrom subraya además que "la relación entre libertad económica y bienestar subjetivo no depende exclusivamente de la riqueza media, sino que se entrelaza con factores institucionales y culturales más complejos".

Así las cosas, el organismo sostiene que "los entornos más libres no sólo generan más bienestar subjetivo, sino que también facilitan formas de capital social basadas en la participación cívica y la cooperación voluntaria, en línea con la evidencia de que la libertad económica fomenta la iniciativa individual y el compromiso comunitario". De hecho, se demuestra que "los entornos de mercado, al ampliar las oportunidades de creación de riqueza, refuerzan la legitimidad cultural del éxito económico".

Con todo, el informe también analiza las diferentes áreas de la libertad económica para identificar cuáles de sus componentes resultan más influyentes sobre el bienestar y el capital social. Así, el estudio explica que "la estabilidad monetaria ofrece un beneficio inmediato y visible para los ciudadanos al proteger sus ingresos y ahorros frente a la inflación, lo que repercute en una percepción más positiva de su bienestar y en una mayor disposición a implicarse en actividades altruistas".

Conclusiones del informe

Dado lo anterior, el organismo subraya que, en primer lugar, "se confirma de forma robusta que la libertad económica está positivamente asociada a la felicidad", señalando que "los entornos institucionales que favorecen la autonomía y la iniciativa individual generan sociedades más satisfechas con su vida". Así, se explica además que "la libertad económica muestra un impacto favorable sobre la participación en organizaciones benéficas, lo que refuerza la idea de que los mercados libres no sólo promueven el bienestar individual, sino que también estimulan formas de capital social de tipo puente, vinculadas a la cooperación cívica y la acción colectiva voluntaria".

Por otra parte, el estudio también concluye que "la libertad económica se asocia positivamente con actitudes postmaterialistas, sugiriendo que en contextos de mercado la búsqueda de éxito económico se legitima culturalmente como señal de mérito y esfuerzo individual". En este sentido, el economista Santiago Calvo, autor del informe, ha querido recordar además, en referencia a distintos artículos académicos, que "la libertad económica fomenta la confianza social, la autonomía individual y la satisfacción vital". De este modo, Calvo incide en que "la autonomía no aísla, empodera: quienes sienten más control sobre su vida confían más en los demás y cooperan mejor".

Pero, además, es importante tener en cuenta que, siendo el liberalismo un concepto extremadamente complejo de definir, afirmaciones como las de Bustinduy quedan sujetas a una interpretación concreta y reduccionista de lo que esta filosofía política es. Al respecto, Calvo subraya que "el liberalismo no es individualismo atomista; es el marco institucional que mejor facilita la cooperación voluntaria entre personas libres, incluyendo la filantropía", concluyendo que "la soledad es un problema serio, pero atribuirlo al libre mercado es ideología, no diagnóstico".

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