
Ni las tractoradas, ni el Parlamento Europeo, ni siquiera el Tribunal de Justicia (TJUE) de la Unión Europea han conseguido frenar a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dispuesta a todo para que el acuerdo UE-Mercosur se acabe aplicando después de 26 años de negociación.
Tal y como advirtió Libre Mercado, la maniobra del Parlamento Europeo para paralizar el acuerdo llevándolo al TJUE no era una verdadera victoria para el campo porque la Comisión Europea se reservaba un as bajo la manga: la posibilidad de aplicar provisionalmente una parte del acuerdo en el mismo momento en el que cualquiera de los países que forman Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay), dieran luz verde al acuerdo en sus respectivos parlamentos.
Y justo este jueves Argentina y Uruguay se han convertido en los primeros países en ratificar el tratado de libre comercio. El Gobierno argentino del presidente Javier Milei lo calificó como un "hito" y destacó que el tratado permitirá eliminar aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia la UE.
Con esas dos ratificaciones, von der Leyen no ha perdido el tiempo y horas más tarde ha anunciado su intención de aplicar un acuerdo que, tal y como ha recordado ella misma, fue aprobado por el Consejo (los diferentes gobiernos de los Estados miembros) el pasado mes de enero.
"Se trata de resiliencia, de crecimiento y de que Europa forje su propio futuro", ha dicho la jefa del Ejecutivo comunitario en una breve declaración sin preguntas en la sede de la institución en Bruselas.
La conservadora alemana ha recordado además que desde la firma del pacto dejó claro que la Unión "estaría lista cuando los países de Mercosur lo estuvieran" y que el ritmo de ratificaciones por parte de los socios iberoamericanos permite ya poner en marcha el proceso del lado europeo, sin aclarar la fecha exacta en que prevé su entrada en vigor.
¿En qué situación estamos?
La Unión Europea y los países de Mercosur firmaron el pasado enero los acuerdos político y de libre comercio después de más de dos décadas de negociaciones. Este acuerdo crea un área de libre comercio de unos 800 millones de consumidores y elimina los aranceles en el 90% del comercio bilateral para potenciar exportaciones industriales de la UE y agrícolas del Mercosur.
Cuando el acuerdo, rechazado por el campo europeo y por varios países europeos como Francia y Polonia, llegó al Europarlamento, la cámara decidió remitirlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que evalúe su compatibilidad con el Derecho Comunitario, lo que en la práctica paralizaba todo el proceso de ratificación.
Sin embargo, la parte comercial de competencia exclusiva de la UE puede entrar en vigor de manera interina desde el momento en el que al menos un país sudamericano complete su propio proceso de ratificación, lo que ocurrió este jueves en Uruguay y Argentina. Brasil está también a punto de someterlo a sus cámaras.
Eso significa que el tratado de libre comercio comenzará a aplicarse (todavía no se sabe la fecha) de manera provisional hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea resuelva el recurso y el Parlamento Europeo vuelva a votar para aprobarlo o tumbarlo, pero no para modificarlo.


