
La tregua arancelaria ha durado poco. Apenas unos días después de que Estados Unidos aplicara un arancel global del 10% a los productos extranjeros, la Administración de Donald Trump prepara ya una subida hasta el 15% que podría aprobarse esta misma semana.
Así lo ha adelantado el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, en declaraciones a CNBC recogidas por Europa Press. "Eso probablemente ocurrirá esta semana", señaló el responsable económico de la Casa Blanca.
El pasado 24 de febrero, Washington empezó a aplicar un arancel global del 10% a las importaciones después de que el Tribunal Supremo de EEUU tumbara la mayor parte de los gravámenes que Trump había impuesto meses antes.
El alto tribunal consideró que la Casa Blanca se había extralimitado al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para justificar aquellas tarifas. Y, ante ese revés judicial, el presidente anunció inicialmente una nueva tasa del 10% que, apenas un día después, dijo que subiría al 15%. Pero la orden final publicada por Washington terminó aplicando el nivel más bajo.
Ahora, la Casa Blanca pretende corregir ese desfase. Según explicó Bessent, tal y como se hizo la última vez, el nuevo gravamen se aprobará al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que permite imponer aranceles temporales durante un máximo de 150 días, tiempo suficiente para que el Gobierno estudie otras vías legales para consolidar el sistema arancelario. De hecho, Bessent confía en que, pasado ese período, "las tasas arancelarias volverán a su nivel anterior".
Mientras tanto, la incertidumbre reina en el comercio internacional. De hecho, la Unión Europea decidió frenar la ratificación del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos al considerar que el panorama es demasiado incierto.
Entre sentencias, aranceles "temporales" y anuncios contradictorios, la pregunta que sobrevuela a exportadores y gobiernos es cada vez más clara: cuánto costará realmente vender en Estados Unidos en los próximos meses. Y, por ahora, la respuesta parece ir en una sola dirección: más caro.

