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La guerra de Irán cambia la agricultura de EEUU: menos maíz y más soja

La subida de los fertilizantes obliga a replantear la estrategia del país que produce un 30% del maíz que consume todo el planeta.

La subida de los fertilizantes obliga a replantear la estrategia del país que produce un 30% del maíz que consume todo el planeta.
Estados Unidos es el primer productor y exportador mundial de maíz. | Pixabay/CC/Couleur

La subida del precio de los fertilizantes debido a la guerra de Irán está empezando a influir en una de las decisiones más básicas del campo estadounidense: qué cultivar esta primavera. Con el nitrógeno disparado justo antes de la campaña de siembra, algunos agricultores están reconsiderando sus planes y optando por sembrar más soja y menos maíz.

La lógica económica es bastante directa. El maíz es uno de los cultivos que más fertilizante nitrogenado necesita para alcanzar buenos rendimientos. La soja, en cambio, tiene una ventaja biológica: gracias a bacterias presentes en sus raíces, es capaz de fijar nitrógeno del aire y depende mucho menos de estos insumos. Cuando el fertilizante se encarece, el maíz se vuelve relativamente más caro de producir.

Según ha explicado la consultora StoneX a la agencia Reuters, en el centro de importación de fertilizantes de Nueva Orleans el precio pasó de unos 516 dólares por tonelada (alrededor de 440 euros) a 683 dólares (unos 580 euros), lo que supone un encarecimiento cercano al 32% en apenas unos días. Y todo esto se produce justo en el peor momento del año, cuando los agricultores tienen que preparar el terreno para la siembra.

Menos maíz, más soja

Las consultoras agrícolas ya están trabajando con las nuevas previsiones: según AgResource, las estimaciones de superficie sembrada de maíz en Estados Unidos se han reducido entre 400.000 y 600.000 hectáreas respecto a sus previsiones previas al conflicto.

En términos absolutos, la estimación pasaría de unas 38,2 millones de hectáreas a alrededor de 37,7 millones. Paralelamente, la consultora ha elevado su previsión de superficie de soja hasta aproximadamente 35 millones de hectáreas.

Puede parecer un ajuste muy reducido y de escasa repercusión, pero Estados Unidos es el primer productor y exportador mundial de maíz, utilizado principalmente para la elaboración de piensos animales. Produce alrededor del 30-33% del maíz que consume el planeta y, concretamente, España depende en gran medida de ese grano (1.072.000 toneladas importadas en 2024 por un valor total de 211 millones de euros). Así que los cambios a esa escala en la superficie sembrada pueden suponer una auténtica avalancha en los mercados agrícolas de todo el mundo.

El Corn Belt se mueve menos

Los analistas estiman que en el llamado Corn Belt —el gran cinturón maicero que atraviesa estados como Iowa, Illinois o Nebraska— las rotaciones de cultivo están bastante consolidadas y es menos probable que los agricultores cambien radicalmente de estrategia.

Donde sí podría haber más ajustes es en zonas periféricas del Medio Oeste y de las Grandes Llanuras, donde la elección entre maíz y soja es más flexible y depende más directamente de los costes de producción y de los precios de mercado.

El resultado final dependerá de cómo evolucionen los precios en las próximas semanas. Pero el principio económico es claro: cuando el nitrógeno se encarece, el maíz pierde atractivo y la soja gana terreno.

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