
Las organizaciones agrarias advierten de que la subida de los precios del gasóleo agrícola y de los fertilizantes, debido a la guerra de Irán, está disparando los costes de producción y puede convertirse en el primer aviso de una subida del precio de los alimentos en los próximos meses.
Según cálculos de Asaja, solo el aumento del combustible y de los fertilizantes está suponiendo más de 41 millones de euros adicionales cada semana para agricultores y ganaderos, lo que equivale a casi 6 millones de euros diarios en nuevos costes para el sector.
Uno de los factores más inmediatos es el combustible. Según los cálculos del sector, el gasóleo agrícola ha pasado en pocas semanas de alrededor de 0,96 euros por litro a cerca de 1,30 euros, lo que supone un encarecimiento superior al 35%. Este aumento tiene un impacto directo en prácticamente todas las labores del campo que dependen de la maquinaria.
De acuerdo con las estimaciones de Asaja, la subida del gasóleo supone 19 millones de euros más cada semana, es decir, unos 2,7 millones diarios.
Subida de los fertilizantes
Y, aunque no tiene que ver tanto con la guerra de Irán (está más relacionado con los aranceles y el bloqueo de las importaciones de Rusia), también estamos ante un encarecimiento de los fertilizantes, un insumo clave para la producción agrícola. En términos generales, Asaja calcula que han subido alrededor de un 25%, mientras que la urea, uno de los productos más utilizados, se ha encarecido cerca de un 30%, hasta situarse en torno a 600 euros por tonelada.
El impacto económico también es considerable. Según Asaja, el aumento del precio de los fertilizantes supone 22 millones de euros adicionales a la semana, unos 3,1 millones diarios. ¿Y dónde acabará ese sobrecoste? En la cesta de la compra, con un nuevo golpe para el bolsillo de los ciudadanos.
Dudas con las subidas rápidas
Las organizaciones agrarias también cuestionan que las tensiones internacionales justifiquen subidas tan rápidas porque, afirman, menos del 5% del petróleo que consume España procede de la zona del conflicto. En esta línea, el secretario general de COAG, Miguel Padilla, recuerda que los contratos energéticos y de materias primas no funcionan en tiempo real.
"Los contratos de suministro de gasóleo agrícola, gas industrial y fertilizantes no funcionan en tiempo real. Las grandes distribuidoras trabajan con coberturas y stocks comprados semanas o meses antes de la entrega".
Por ello, desde COAG reclaman que la CNMC vigile posibles movimientos injustificados de precios en los principales insumos agrícolas y que el Ministerio de Agricultura active los mecanismos de seguimiento previstos en la ley de la cadena alimentaria.
Las organizaciones agrarias insisten en que, si esta tendencia continúa, el impacto no solo recaerá sobre los agricultores porque la subida de los costes de producción suele ser el preludio de una subida generalizada del precio de los alimentos.


