
Pedro Sánchez quiere acelerar la creación del euro digital. A finales del pasado mes de febrero, el presidente del Gobierno solicitó por carta al presidente del Consejo Europeo, el portugués António Costa, una serie de medidas entre las que se encuentra adelantar a 2028 la implantación de la polémica moneda digital europea (un año antes).
En un "decálogo para potenciar la competitividad europea de manera sostenible y sin dejar a nadie atrás", Sánchez aboga por más gasto público o más "descarbonización", pero también dedica el apartado número 7 al "fortalecimiento de la soberanía financiera". En este punto, el líder del PSOE afirma que para "fortalecer nuestra autonomía financiera y el papel internacional del euro" se necesita una "Europa soberana" con "infraestructuras financieras autónomas y capacidad institucional para resistir las crisis geopolíticas".
"Europa necesita una arquitectura de pagos soberana", continúa Sánchez, con el objetivo de reducir su dependencia de infraestructuras financieras extranjeras. En ese contexto, el líder del PSOE señaló que "el euro digital no sería solo un instrumento de pago, sino también una herramienta de soberanía económica que garantiza la seguridad de los pagos europeos".
"Debemos adelantar su lanzamiento a 2028"
"Debemos adelantar su lanzamiento a 2028", clamó Sánchez. En la misiva, el líder de los socialistas consideró que los avances en el euro digital deberían "complementar y ser compatibles con los sistemas de pago privados". Además, Sánchez añadió que "más allá de los pagos" Europa "debe reducir la exposición a la coacción financiera extraterritorial, especialmente cuando la dependencia de infraestructuras no pertenecientes a la UE pueda obligar a las empresas a cumplir de facto sanciones impuestas por terceros países".
Aunque las prisas de Sánchez por la implantación del euro digital han pasado desapercibidas en España, fuentes del BCE consultadas por Europa Press consideraron "ambicioso" este adelanto. "En principio el 2028 sería ambicioso", señalan, ya que los países miembros acordaron que, una vez que la legislación se apruebe, se debería emitir el euro digital "no antes de dos años después", con el fin de intentar que todas las preparaciones, especialmente de bancos y comercios, se puedan realizar y encajar en ese periodo a partir de que la legislación se adopte.
En este sentido, las mismas fuentes señalan que en primer lugar se tiene que posicionar el Parlamento Europeo, algo que se espera para mayo, y, con posterioridad, abordarían el asunto los denominados "trílogos", donde la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo deben llegar entre ellos a un acuerdo sobre sus distintas versiones de la regulación y que podrían resolverse "en la segunda mitad del año".
Inquietud por la llegada del euro digital
Tal y como figura en la propia web del BCE, "el proyecto del euro digital sigue avanzando, gracias al apoyo político de alto nivel y al compromiso común de los Estados miembros". Tras la fase de preparación, "que se desarrolló entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, estamos haciendo avances en nuestro trabajo técnico y seguimos apoyando el proceso legislativo. Si los legisladores de la UE adoptan la normativa en 2026, el euro digital podría emitirse en 2029".
Como ya publicamos en Libre Mercado, el año pasado, el BCE aceleró sus esfuerzos para terminar la "fase de preparación" en octubre de 2025 y pasar, después, a la siguiente. En España, entre las asociaciones para la defensa del efectivo, como Denaria, la inminente llegada del euro digital ha generado mucha inquietud.
"El dinero físico posee unos principios y valores que el dinero digital no puede alcanzar. Primero, es un pago seguro porque si sólo hubiera dinero digital, ¿qué ocurriría si se cae el sistema o hay una emergencia nacional?" se preguntó el pasado año el presidente de Denaria, Javier Rupérez. El presidente de Denaria insistió en la defensa del dinero en efectivo "por seguridad nacional" y por la privacidad del usuario.
Sánchez contrasta con Suecia
Las prisas de Pedro Sánchez por la puesta en marcha de la CBDC europea (en inglés, Central Bank Digital Currency) contrastan con la recomendación de hace unos días del banco central de Suecia que ha publicado un comunicado con recomendaciones para que la ciudadanía esté preparada para proteger sus pagos en un contexto internacional de inestabilidad. Una de ellas es la recomendación de tener dinero efectivo en casa. "La situación internacional actual y el alto grado de digitalización de Suecia podrían generar vulnerabilidades en el sistema de pagos. Por lo tanto, es importante que la ciudadanía se asegure de tener diferentes métodos de pago, como efectivo, tarjetas y acceso a servicios de pago a través del móvil", señaló el organismo.
En concreto, el Riksbank "recomienda que todos los hogares mantengan en casa una suma de 1.000 coronas suecas (lo que equivale a unos 93 euros) en efectivo por adulto", subrayando que "esta cantidad debe considerarse como referencia y está destinada a cubrir una semana de compras esenciales".
El Riksbank continúa explicando que "los hogares pueden necesitar más o menos efectivo disponible, dependiendo del número de personas en el hogar o de sus necesidades específicas". De este modo, se enfatiza que "siempre que sea posible, se recomienda a los hogares mantener efectivo en varias denominaciones". De hecho, "también se anima a la población en general a usar efectivo regularmente durante períodos normales para mantener el sistema de efectivo en funcionamiento".




