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Cómo repartir el billón de Elon

Las redes sociales arden con propuestas: ¿qué se podría hacer con el dinero del fundador de Tesla? La respuesta: muy poco.

Las redes sociales arden con propuestas: ¿qué se podría hacer con el dinero del fundador de Tesla? La respuesta: muy poco.
Un grupo de manifestantes protesta, la semana pasada en Nueva York, ante las oficinas de JPMorganChase, en el día de la salida a Bolsa de SpaceX. | EFE

Lo del primer billonario (en inglés suena más fuerte todavía, con de los trillones) de la historia era un titular irresistible. Cómo puede ser que una sola persona acumule tanta riqueza, se preguntan. Es "injusto", nos dicen. Además, para qué quiere tanto: sólo una avaricia enfermiza puede mover a seguir acumulando a quien ya tiene esas cifras. Por eso (y porque cae mal, con esa pose tecno-libertaria), Elon Musk se ha convertido en el objetivo. No tanto en términos prácticos, porque no hacen nada, como retóricos. De hecho, lo más curioso es que muchos le atacan desde su red social y con el etiquetado azul (el que indica que están pagándole, para que siga incrementando su riqueza).

Según Forbes, Musk tiene a día de hoy un patrimonio estimado de 1,2 billones de dólares, una cifra que se mueve cada jornada en función de las cotizaciones bursátiles. Ésta es la cifra que resulta de sumar el valor de mercado del 38% de SpaceX y el 18% de Tesla (tiene alguna cosilla más, pero son tan menores comparadas con estas dos que podemos ignorarlo).

Un dato como éste tenía que despertar la imaginación de nuestros recaudadores natos. Y como hablar en términos de miles de millones es complicado, se pusieron manos a la obra con imágenes más tangibles. Uno recordaba que un billón es todo lo que gastan los americanos (gasto público y privado) en educación en un año; otro, que con esa cifra se podrían realizar infraestructuras de agua potable en media África; el de más allá contaba los centenares de millones de vacunas que podrían financiarse.

En todos los casos, la idea subyacente era la misma: frente a la codicia del que guarda para sí, los beneficios para el colectivo. Nadie perdería y todos ganaríamos con un reparto más equilibrado. Ni siquiera Elon sufriría especialmente. Si le quitáramos el 99% de su fortuna, todavía le quedarían 12.000 millones de dólares a su disposición y seguiría siendo uno de los tipos más ricos del mundo.

La fortuna

Bien, pues comencemos. ¿Dónde guarda su fortuna? ¿En alguna caja fuerte en Zurich? ¿Algún paraíso fiscal? Pues olvidemos jurisdicciones y derechos, el botín lo merece.

Me imagino que ya habrán notado que no es tan fácil. En realidad, como decíamos antes, el desglose que podríamos hacer ahora del patrimonio de Musk es muy parecido al que habríamos hecho hace 20-25 años, cuando sólo era una más de las estrellas emergentes del mundillo empresarial tecnológico. Lo que tenía y lo que tiene son acciones de las empresas que ha ido fundando en estos años. La diferencia está en su valoración, no en la definición.

Reconocer esto gusta menos a los redistribuidores tuiteros. Por eso casi nunca lo dicen. Se quedan con la cifra y obvian la realidad tras la misma. Ponerle un impuesto a alguien que tiene miles de millones en su cuenta corriente parece más defendible que quitarle acciones de una empresa que ha fundado. Pero eso es lo que tendrían que hacer.

Y aquí llega el segundo punto de fricción. Por qué esas acciones valen lo que valen y qué pasaría si se las quitamos a Elon.

Como explicábamos hace unos días, el valor de un activo financiero viene determinado por el valor presente (descontado) de sus flujos de caja futuros. Entonces, ¿por qué SpaceX vale lo que vale? Pues por lo mismo que Inditex o Apple valen lo que valen: por lo que el mercado espera que ganen en los próximos años. Esto es importante, porque nos recuerda que lo que hizo una empresa hasta ahora no aporta demasiado a su cotización. Y si lo hace, es por lo que significa de cara al futuro: (1) los beneficios pasados son un indicador de lo que puede hacer a partir de ahora; y (2) el valor de los activos que ha acumulado es importante porque podría venderlos, porque pueden generar ingresos, porque lo que saque por esos activos lo puede repartir entre sus accionistas. Como vemos, incluso estos dos elementos, que nacen en el pasado, miran al futuro. Porque la clave de la valoración siempre reside en la capacidad de esa empresa de generar números negros en los próximos ejercicios.

Como decimos, en la práctica, es verdad que ese "lo que el mercado espera" está muy influenciado por lo que el mercado ya ha visto. Pero no siempre es así. Miren las empresas tecnológicas: muchas, como SpaceX, presentan valoraciones astronómicas aunque no han tenido beneficios nunca (o son beneficios muy pequeños respecto a la cotización de la acción). ¿Por qué? Pues porque los inversores creen que sus directivos serán capaces de producir bienes y servicios de enorme calidad, cobrar a sus clientes por ellos y cambiar las tornas de la cuenta de resultados.

¿Castillos en el aire?

A mí, como inversor, me parece que son castillos en el aire. Soy muy escéptico respecto a la mayoría de los relatos que sostienen las valoraciones de las empresas tecnológicas (no todas, algunas están ya haciendo caja de forma recurrente). Pero hoy no vamos a entrar en la discusión bursátil. Sólo digo esto por una doble evidencia:

  1. El patrimonio de Elon podría desplomarse de un día para otro con sólo un par de malos resultados trimestrales. Si es cierto, como muchos dicen (yo mismo, por ejemplo) que el sector tecnológico asociado a la IA vive en una semi-burbuja… algún día explotará. Ni de broma es un escenario imposible. Miren lo que pasó con las .com hace 25 años. ¿Caídas del 90-95%? Ya las hemos visto. Para SpaceX, es más complicado este nivel de desplome, porque tiene negocios (sobre todo el internet por satélite) que ya son rentables. Hay flujo de caja sostenido en algunas áreas de negocio y eso tiene un valor. Pero no sería extraño ver un -50% o -60%. Y entonces el billón de Elon quedaría como una curiosidad.
  2. Pero es más importante un segundo aspecto que siempre olvidan nuestros expropiadores de X-Twitter: una empresa con pérdidas que sostiene su valor en las expectativas para generar beneficios en el futuro… no vale NADA si le quitas ese plan de negocio futuro. O lo que es lo mismo: repartir SpaceX (que es lo que se supone que habría que hacer para financiar las escuelas en África) haría que SpaceX valiera 0. La riqueza de Elon, sin Elon, se evapora.

Por supuesto, no vale decir "pues que mantenga la empresa, pero pague impuestos". Cobrar por un patrimonio que en realidad tiene mucho de virtual (hasta que no venda, no sabemos cuánto tiene; por ahora, son sólo acciones), desharía ese mismo patrimonio. Nadie va a pagar 10.000-20.000-30.000 millones sin que haya ingresos que lo soporten. Incluso si quisieran pagarlo (y no quieren) tendrían que deshacer posiciones para hacerlo y volveríamos al punto del párrafo anterior.

A partir de ahí, el espacio para la demagogia es infinito. Entre otras cosas, porque sí es verdad que los grandes empresarios se merecen que les miremos con sospecha; pero por la razón contraria a la habitual: no es por su riqueza, sino por sus conexiones políticas y sus ganas de acercar el ascua legislativa a su sardina.

Y un último apunte con una cierta demagogia de trol tuitero, pero que también tiene su miga. ¿Por qué tanta obsesión con la riqueza de los otros cuando uno mismo no está haciendo nada en lo que tiene a su alcance? Como decía el otro día un tipo en X, con lo que cuesta un iPhone nuevo, de esos con los que tuitean contra Musk, podría alimentarse una familia africana un año. O con lo que cualquiera de nosotros se va a gastar en las vacaciones este verano. ¿No crees que merece la pena cancelar el billete y el hotel para Oslo? Te ahorras 2.000-3.000 euros, te vas al pueblo con los abuelos, y lo que no gastes se lo mandas a un par de familias en Níger, para que coman hasta 2028. Ahí ya dudamos. ¿Qué tiene que ver el hambre en África con mi viaje a los fiordos o mi nuevo móvil? Claro, para eso ya está Elon, con su billoncejo.

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