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SpaceX: las preguntas que el inversor medio debería hacerse

Seguro que ha habido salidas a Bolsa que han sido un buen negocio para los inversores, pero no suele ser el mejor momento.

Seguro que ha habido salidas a Bolsa que han sido un buen negocio para los inversores, pero no suele ser el mejor momento.
Elon Musk dando un discurso en una pantalla de Times Square antes de que Space X fuera listada en el mercado Nasdaq. | EFE

Ya sabemos que a Elon Musk le gusta ir a lo grande. Y también que sus apuestas no se queden sólo en palabras. El tipo ha logrado lo que todo el mundo decía que no se podía lograr. Desde crear de la nada una nueva marca de coches (la más exitosa del mundo en estos momentos) a lanzar, con éxito, cohetes al espacio. Busquen a comienzos de los 2000 lo que se escribía sobre estas dos industrias. A ver si había alguien que pensara que era posible llegar siquiera a una décima parte de lo que ha conseguido.

Por eso, cuando esta semana he leído los comentarios que hablan de una burbuja ligada a la IA (y sí, yo también pienso que muchas valoraciones son una locura) o que asocian la salida a Bolsa de SpaceX (la más grande de la historia) casi a una estafa para engañar incautos, doy unos pasos atrás. Los escépticos respecto a las habilidades de Elon deberían ser más prudentes. Yo lo soy, incluso cuando pienso que lo que propone no tiene ningún sentido. En ese momento, recuerdo que ya me demostró otras veces que el problema es mi falta de imaginación, no la amplitud de sus sueños.

Dicho esto, a los amigos, alumnos, compañeros… que me han preguntado por SpaceX (o, más en general, de las empresas de IA y las salidas a Bolsa que se irán sucediendo en los próximos meses) les he dicho lo mismo: "No es mi estilo, pero no tengo ni idea". Y no porque no crea en Musk, en que llegará a Marte o en que creará una IA que sea capaz. Ahí ya no me meto, ya dije que demasiadas veces demostró que me equivocaba.

Las preguntas

Mi problema es que no tengo respuesta (o, si las tengo, no me gusta esa respuesta) para las siguientes preguntas:

¿Cuánto vale SpaceX? Volvamos a los básicos. El valor de un activo financiero viene determinado por el valor presente (descontado) de sus flujos de caja futuros.

Es verdad que, en el fondo, esto es casi como no decir nada. Porque nadie sabe con seguridad cuáles serán los flujos de caja futuros de nada. Podemos hacer estimaciones. Y esas estimaciones pueden ser mejores o peores. Pero la certeza no la tiene nadie. De hecho, de eso van los mercados financieros, de gente con diferentes visiones haciendo apuestas sobre cómo serán esos flujos de caja futuros.

Por supuesto, aquí no hablamos sólo de SpaceX. La incertidumbre también alcanza a Apple, Microsoft, Inditex y cualquier otro valor que imaginemos. El problema en el caso que nos ocupa esta semana es que esos flujos de caja futuro son todavía más inciertos de lo normal. Hablamos de una empresa en pérdidas que tiene una valoración multimillonaria, que la sitúa entre las diez más grandes del mundo.

Es decir, nadie sabe lo que vale nada; pero en este caso lo sabemos menos. SpaceX no tiene beneficios, así que estimar un flujo de caja futuro es todavía más atrevido de lo habitual. No caeré en la simplificación de que, como está en perdidas, todo es un castillo en el aire. Entre otras cosas porque en el pasado su equipo directivo ha demostrado que saben lo que hacen en estas etapas iniciales de negocios disruptivos que exigen fortísimas inversiones; además, hay líneas de negocio (Starlink) que ya generan beneficios. Pero de ahí a los 2 billones de valoración hay un enorme paso que un inversor minorista debería pensarse muy bien antes de dar.

¿Y la semana que viene: subirá o bajará?: En este punto, muchos recién llegados dirán que qué tienen que ver los beneficios futuros o sus flujos de caja. Que su intención es comprar, vender, ponerse corto o apalancarse y sacar unos euros en unos días. En ese tipo de esquema sí que me resulta imposible entrar: esa inversión es un juego de suma cero, en la que la ganancia de uno es la pérdida del otro. No veo ningún motivo para pensar que un inversor medio español va a tener mejor información o mejores herramientas para ganar al mercado en ese juego.

Pero alguien sabrá lo que vale de verdad SpaceX, ¿no? Sí, los que venden. Aquí mi escepticismo nace no sólo de este caso en concreto. Me pasa más o menos lo mismo en casi cualquier salida al mercado cotizado.

Ya me sé lo de las necesidades de capital y también lo de que es un paso casi obligatorio para empresas de cierto tamaño. Pero al mismo tiempo no puedo evitar pensar que el momento y el precio de la colocación lo eligen los que están tratando de vender su parte. Seguro que ha habido salidas a Bolsa que han sido un buen negocio para los inversores. Pero digamos que no suele ser el mejor momento para apostar por una compañía. Sí, además, estamos en un sector muy al alza (sin entrar en el debate burbuja, sí o burbuja, no), todavía más peligro para la rentabilidad futura.

¿No me estoy perdiendo el momento garaje? No. La retórica sobre las nuevas empresas relacionadas con la IA nos habla de un sector que revolucionará nuestro mundo, como los ordenadores o internet. Cierto.

Pero las compañías que acumulan titulares en los últimos meses no son apuestas de un par de estudiantes universitarios. Son enormes conglomerados, con cuentas de resultados que miles de inversores y analistas diseccionan cada día y con valoraciones milmillonarias. Otra cosa es si pueden seguir subiendo de valoración (y sí, pueden). Pero olvidemos la idea de descubrir algo que nadie más sabe o la del tipo que metió 1.000 dólares en una nueva compañía de ordenadores en 1980 y treinta años después era millonario.

Entonces, ¿me quedo al margen? Aquí tengo que traer a colación al más grande. Quizás la enseñanza más valiosa de Warren Buffett es que no hacer nada puede ser lo mejor que puedas hacer la mayor parte del tiempo en los mercados financieros. El Oráculo de Omaha ha usado a menudo una metáfora de beisbol, complicada de entender desde Europa. Básicamente, la norma dice que un bateador debe golpear la bola en determinadas ocasiones si no quiere verse fuera del juego; si se queda quieto y el pitcher logra colocarla en la zona de golpeo, suma un strike; al tercer strike, queda eliminado. Pues bien, lo que nos recuerda Buffett es que en la Bolsa esto no se cumple. Es como si tuviéramos miles de strikes a nuestra disposición. O, lo que es lo mismo, podemos ir a batear sólo la bola que sea clarísima. ¿Lo es SpaceX?

Pero mucha gente hará dinero con la IA, ¿verdad? Sí. Y puede que también con los cohetes y los centros de datos en el espacio. Aquí la clave es saber quién de todos los implicados se quedará con la mayor parte del pastel; y si el precio pagado esta semana por los primeros que acudieron a la oferta de SpaceX merece la pena. Recuerden: una gran empresa, una tecnología revolucionaria, un modelo de negocio disruptivo… todos ellos pueden ser pésimas inversiones.

¿Y si soy el mayor fan que Elon tiene en el mundo? Sin ser esto un consejo de inversión (como el resto de la columna), a alguien que me dijera que está enamorado de Musk, de su creatividad, de su inventiva, de todo lo que hace… le diría que entonces casi seguro que comprará, le digan lo que le digan los demás. Eso sí, con un recordatorio: comprar un poco, para ser socio de tu ídolo, no tiene por qué implicar poner el 90% de tu cartera en esa cesta. Con 100 euretes también eres socio.

Aviso importante: El contenido de este artículo tiene fines puramente educativos e informativos. No constituye asesoramiento financiero, legal ni de inversión. Toda decisión de inversión conlleva riesgos y debe ser evaluada por el usuario o consultada con un profesional certificado antes de realizarse.

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