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El plan de Bruselas para llenar Europa de campos de soja

El objetivo es promover las proteínas vegetales cultivadas en la UE para su consumo tanto en la alimentación animal como en la humana.

El objetivo es promover las proteínas vegetales cultivadas en la UE para su consumo tanto en la alimentación animal como en la humana.
La soja es la principal fuente de proteína vegetal utilizada para fabricar piensos. | Pixabay/CC/jcesar2015

Las tractoradas que sacudieron Europa y el repliegue temporal del Pacto Verde no han cambiado los planes de Bruselas. La Comisión Europea ha puesto la directa con su plan para transformar la ganadería y, además de prohibir las jaulas en las granjas de pollos y modificar las normas de bienestar para el porcino, también pretende sacar adelante un Plan de Acción sobre Proteínas con el que pretende impulsar la producción y el consumo de proteínas vegetales dentro de la Unión Europea.

En este caso, el Ejecutivo de Ursula von der Leyen se ha propuesto que tanto humanos como ganado consuman más proteínas vegetales producidas en la Unión Europea para reducir la dependencia de las importaciones.

El objetivo es ambicioso. La Comisión aspira a que en 2035 el 35% de las proteínas utilizadas para alimentar al ganado procedan de cultivos producidos en la propia UE, frente al 25% actual. Para lograrlo, quiere impulsar el cultivo de soja, guisantes, habas, altramuces, colza y otras especies ricas en proteínas.

Menos dependencia de la soja importada

Según los datos de la Comisión, la ganadería consume cada año alrededor de 74 millones de toneladas de proteínas, mientras que en la campaña 2024/2025 la UE importó 13,4 millones de toneladas de materias primas proteicas, principalmente para fabricar piensos.

En el caso de España, la dependencia exterior es mayor dado el tamaño de nuestra cabaña ganadera -sobre todo la porcina-. Según el Ministerio de Agricultura, en 2024 importamos habas de soja -materia prima para fabricación de piensos- por valor de 1.588 millones de euros y 2,67 millones de toneladas de torta de soja -el procesado de las habas- por un valor superior a 1.072 millones de euros.

El planteamiento del Ejecutivo comunitario es que, a pesar de los acuerdos comerciales como Mercosur que garantizan suministros libres de aranceles para los fabricantes de piensos y los ganaderos, es mucho más seguro empezar a subvencionar las plantaciones de soja en la propia Unión Europea. Lo que no han explicado es cómo van a conseguir que esa soja made in Europe sea tan competitiva como la de países como Brasil o Argentina.

También para la alimentación humana

Aunque buena parte del plan está orientado a garantizar el suministro de piensos para la ganadería, Bruselas no ha dejado pasar la oportunidad de incidir en su campaña destinada a reducir el consumo de carne e incrementar la presencia de proteínas vegetales en la dieta de los ciudadanos. Y, sobre todo, que esas proteínas se hayan cultivado en la UE.

La Comisión quiere revisar las normas de comercialización para que los consumidores conozcan mejor el origen de las proteínas de los alimentos que compran. La idea es que sea más fácil identificar cuándo un producto contiene proteínas vegetales producidas en la UE.

La Comisión plantea utilizar campañas institucionales para fomentar el consumo de proteínas vegetales europeas. Bruselas quiere utilizar la contratación pública para impulsar estos productos. Eso significa que Administraciones Públicas, hospitales, comedores escolares o residencias podrían dar preferencia a alimentos con proteínas vegetales producidas en la UE dentro de los criterios que permita la normativa de contratación.

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