
La división en el Grupo Municipal Vox ha quedado evidenciada este martes en el Pleno de Cibeles. Una semana después de que estallara la crisis interna por la portavocía de Javier Ortega Smith, los cinco concejales han votado por separado en el Pleno de Cibeles, tras recibir autorización de la Secretaría General del Ayuntamiento para ejercer el voto individual.
Arantxa Cabello —designada por la dirección nacional como nueva portavoz— explicó antes de la sesión que el Consistorio había aceptado la petición cursada el lunes para que cada edil pudiera manifestar su posición de manera independiente. "Los concejales están elegidos por los ciudadanos, independientemente de que estén bajo el paraguas de un partido político. Tenemos derecho a votar por separado", señaló.
La división quedó patente en una de las votaciones del día. Cabello y Fernando Martínez-Vidal se abstuvieron en los puntos 12, 13 y 14 del orden del día, relativos a Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, mientras que Ortega Smith y los dos ediles que le respaldan —Carla Toscano e Ignacio Ansaldo— votaron a favor. Aunque los oficialistas justificaron su abstención por falta de información técnica, el episodio reflejó la ausencia total de coordinación interna.
Cabello ya había admitido públicamente al inicio del Pleno que el grupo está "fracturado". De hecho, tanto ella como Martínez-Vidal solicitaron el lunes un voto particular para la sesión de este martes, una petición que incluso fue apoyada por los concejales afines a Ortega Smith.
Ortega Smith contra la dirección nacional
Minutos antes del Pleno, Ortega Smith defendió su labor al frente del grupo municipal y cargó contra la Ejecutiva Nacional de Vox, a la que acusó de haber provocado la situación actual. "Algunos tendrán que explicar por qué han querido poner a Vox en la tesitura del enfrentamiento y la división", afirmó, insinuando que la dirección ha "entorpecido" el trabajo del grupo en Madrid.
Desde la cúpula del partido, Santiago Abascal respondió recordando que las decisiones orgánicas corresponden al Comité Ejecutivo Nacional y que todos los afiliados deben cumplir los estatutos. Evitó entrar en detalles, pero subrayó que la desobediencia interna "no es una rebelión, es otra cosa".
La batalla por la portavocía y el expediente disciplinario.
A todo esto se une que la Secretaría General del Pleno ha rechazado la pretensión de Vox de sustituir a Ortega Smith como portavoz municipal, manteniendo "inalterada" la estructura del grupo hasta que concluya el expediente disciplinario abierto por la dirección nacional contra él. Solo una expulsión definitiva permitiría que pasaran al grupo de no adscritos.
Cabello detalló ante los medios los plazos internos de Vox sobre el procedimiento: diez días para alegaciones y dos recursos posteriores, de reposición y alzada, con plazos de cinco y diez días. Calcula que el proceso durará aproximadamente un mes y que, una vez finalizado, los tres concejales que no acaten las órdenes del Comité Ejecutivo Nacional deberán pasar al grupo de no adscritos.
La tensión interna no impidió que Ortega Smith interviniera en el debate municipal. En una pregunta sobre supuestos empadronamientos ilegales, el alcalde José Luis Martínez-Almeida le respondió con ironía, aludiendo al expediente abierto contra él en su propio partido y recordando su polémico empadronamiento en Sant Cugat del Vallès. El regidor le invitó a llevar el debate al Congreso, donde también es diputado.
Una guerra abierta desde noviembre
La crisis actual es el último capítulo de un conflicto que se arrastra desde noviembre, cuando la dirección nacional apartó a Ortega Smith de la portavocía adjunta en el Congreso. El exsecretario general se niega a abandonar la portavocía municipal y sostiene que solo lo hará si así lo decide el grupo, donde cuenta con el apoyo de Toscano y Ansaldo. Los otros dos concejales, alineados con Abascal, no tienen mayoría suficiente para destituirlo.
Mientras tanto, el grupo municipal continúa dividido en dos bloques irreconciliables, votando por separado y a la espera de que el expediente disciplinario determine el futuro de tres de sus cinco ediles. La crisis, que estalló hace una semana cuando la dirección nacional ordenó relevar a Javier Ortega Smith de la portavocía y este se negó a acatar la decisión, ha llegado ya a un punto de no retorno. A ello se suma que el organismo técnico del Ayuntamiento ha ratificado en un informe jurídico que solo los concejales del grupo tienen la potestad de nombrar y cesar a su portavoz, rechazando así el intento del secretario general de Vox, Ignacio Garriga, de apartar definitivamente a Ortega Smith.

