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Guerra a las orugas en Madrid: de las 5.000 trampas de feromonas a la eliminación de 53.500 nidos

La campaña municipal logró reducir la presencia de estos insectos dañinos para los árboles, personas y mascotas en los 21 distritos de la capital.

La campaña municipal logró reducir la presencia de estos insectos dañinos para los árboles, personas y mascotas en los 21 distritos de la capital.
Los trabajos de control de la oruga procesionaria concluye con la retirada de 53.500 nidos en los parques madrileños. | Europa Press

El Ayuntamiento de Madrid ha dado por concluida su campaña anual para el control de la oruga procesionaria, logrando la retirada de un total de 53.500 bolsones en las zonas verdes y parques repartidos por los 21 distritos de la ciudad. Esta cifra supone una disminución notable respecto a los 70.000 nidos registrados en la temporada anterior, una mejora que desde el Consistorio atribuyen tanto a las condiciones meteorológicas del invierno como a la eficacia de los tratamientos previos.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha detallado durante una visita al parque Juan Carlos I la importancia de estas labores de mantenimiento. Según ha explicado, la intervención se desarrolla cada año porque la presencia de estos insectos no solo acarrea efectos perjudiciales para el arbolado urbano, sino que puede generar "urticaria a los madrileños, a los visitantes y a las mascotas, que pueden tener problemas serios de salud".

Las intervenciones de los operarios municipales se han focalizado de manera prioritaria en los pinares de grandes pulmones forestales de la capital, tales como la Casa de Campo o la Dehesa de la Villa. Del mismo modo, se ha prestado especial atención a las áreas infantiles y a los entornos de los centros escolares, con el firme propósito de minimizar cualquier tipo de riesgo para la salud pública y garantizar la seguridad de los ciudadanos más vulnerables.

Para alcanzar este objetivo, el programa de control se articula en cuatro fases sostenibles a lo largo del año. Durante el verano, se procede a la colocación de cerca de 5.000 trampas de feromonas destinadas a capturar a los machos y evitar así su apareamiento. Posteriormente, en los meses de octubre y noviembre, los técnicos aplican la técnica de la endoterapia en aquellos ejemplares arbóreos de difícil acceso, introduciendo tratamientos fitosanitarios directamente en la savia de las plantas.

La tercera etapa, desarrollada entre enero y febrero, es la más visible y consiste en la retirada mecánica de los nidos ubicados en las copas de los pinos y cedros, empleando para ello maquinaria especializada como plataformas elevadoras. Como medida preventiva final frente al descenso de los insectos al suelo, este último mes se han instalado más de 5.300 anillos perimetrales en los troncos de los árboles infectados, evitando de esta forma las conocidas y peligrosas procesiones.

En paralelo a estas actuaciones, la administración local trabaja en el fomento de la biodiversidad urbana para combatir la plaga de forma natural. Para ello, se promueve activamente la presencia de aves insectívoras, que actúan como eficaces depredadores biológicos frente a la expansión de esta especie.

Finalmente, desde la Subdirección General de Parques y Viveros se insta a los ciudadanos a extremar las precauciones. El subdirector del área, Antonio Morcillo, ha recordado la necesidad de evitar cualquier acercamiento a los insectos y ha recomendado utilizar el servicio telefónico gratuito 010 en caso de detectar nuevos focos. Si, a pesar de las advertencias, se produce un contacto accidental y surgen reacciones en la piel o mucosas, las autoridades aconsejan acudir de inmediato a un centro de salud para recibir el tratamiento médico pertinente.

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