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Las mejores imágenes de un paseo por El Capricho como pocas veces se ve

El jardín histórico de la Alameda de Osuna fue diseñado en el siglo XVIII por la duquesa de Osuna como un auténtico museo al aire libre, una idea que hoy guía su conservación.

Puerta de acceso a El Capricho
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Puerta de acceso a El Capricho

Libertad Digital ha accedido en exclusiva a el El Capricho de la Alameda de Osuna, en un recorrido sin visitantes que ha permitido ver el jardín tal y como rara vez puede verse. Fue uno de los primeros jardines de Madrid en ser declarado Jardín Histórico-Artístico en 1934, figura que hoy se corresponde con la de Bien de Interés Cultural.

Acceso limitado
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Acceso limitado

Ya de por sí el acceso al jardín es bastante exclusivo: solo abre fines de semana y festivos, con un aforo máximo de 1.000 personas. Tampoco se permite entrar con comida, animales (ni siquiera atados), bicicletas ni patines. Una regulación pensada y necesaria para su conservación.

"Caprichos"
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"Caprichos"

El Capricho fue concebido en el siglo XVIII por la duquesa de Osuna como un jardín pensado casi como una escenografía, donde arquitectos y artistas ilustrados fueron creando pabellones, recorridos y espacios para el disfrute de los duques, artistas e intelectuales del momento. Las arquitecturas que aquí se levantaron, siempre bajo el ojo de la duquesa, son las denominadas “Caprichos".

La Casa de la Vieja
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La Casa de la Vieja

Nada más entrar, a la izquierda, y pese a que pasa desapercibida para muchos visitantes al fijar la mirada en el fondo del jardín, se encuentra la Casa de la Vieja. Este edificio recrea una casa de labranza tradicional y representa la vida de las clases populares dentro del conjunto del jardín. 

El huerto del Capricho
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El huerto del Capricho

A los pies de la Casa de la Vieja se conserva un pequeño huerto con cultivos como calabazas, cebollas o ajos, una recreación que ayuda a entender cómo era el trabajo cotidiano de los hortelanos dentro de la finca.

La zona más alta del jardín
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La zona más alta del jardín

Siguiendo el recorrido del jardín y subiendo una de sus cuestas se llega al Templete de Baco, situado en la zona más alta de El Capricho. Esta construcción, que fue levantada entre 1786 y 1789 en una de las primeras fases del jardín, albergó originalmente una escultura de Venus antes de pasar a estar presidida por la figura del dios Baco.

Templete de Baco
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Templete de Baco

Originalmente, el templete tenía una cúpula de fábrica, pintada en su interior con casetones, que se derribó alrededor de 1810 y nunca fue reconstruida. 

De frente a Saturno
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De frente a Saturno

Baco se enfrenta en una larga línea recta de árboles y mucho verde con Saturno.

La Rueda de Saturno
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La Rueda de Saturno

La Rueda de Saturno, ubicada en el centro de una composición circular con seis calles radiales, representa al dios Saturno devorando a su hijo en lo alto de una larga columna.

Al fondo, el abejero
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Al fondo, el abejero

Otro de los llamados “Caprichos” es el Abejero. Aunque se encuentra a la derecha de la Rueda de Saturno, puede verse desde el camino que une esta representación con el Templete de Baco. La duquesa lo mandó construir para observar cómo vivían y trabajaban las abejas y, para ello, el interior contaba con una gran vidriera desde la que contemplarlas sin tener contacto con las colmenas.

El Fortín
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El Fortín

En el lado opuesto, a la izquierda de la rueda, se encuentra El Fortín, reconstruido recientemente del paso de Filomena. Se trata de una representación a pequeña escala de un baluarte militar que, años atrás, llegó a contar con muñecos que activaban el lanzamiento de bombines para sorprender a los visitantes. Desde este punto nace además un pequeño riachuelo que lleva al embarcadero.

Uno de los más antiguos de España
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Uno de los más antiguos de España

Ya en el límite norte del jardín, el canal que nace junto al Fortín conduce hasta el Puente de Hierro, considerado uno de los más antiguos construidos en España. Desde este punto se abre el lago, de orillas irregulares, por el que la duquesa navegaba junto a sus invitados en falúas de recreo.

En barca a las fiestas
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En barca a las fiestas

La Casa de Cañas o embarcadero, de estilo chinesco, servía como punto de atraque para las barcas planas de los duques. Desde aquí partían navegando por la ría hasta el Casino de Baile, el espacio destinado a fiestas y reuniones sociales, también reconstruido recientemente tras los daños provocados por Filomena.

Vista lateral del embarcadero
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Vista lateral del embarcadero

La Casa de Cañas albergaba también un pequeño gabinete abierto hacia el agua que servía como cenador o comedor ocasional. 

El único cisne negro de El Capricho
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El único cisne negro de El Capricho

En cuanto a la fauna, en el jardín ya solo queda un cisne negro, que convive con ánades azulones y, en ocasiones, alguna garza real pescando en el estanque. Entre la vegetación también habitan ardillas rojas, musarañas y ratones de campo, además de todo diversas aves.

Al fondo, el palacete
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Al fondo, el palacete

Especialmente en primavera, especies como los lilos o los árboles del amor transforman el jardín con un colorido muy marcado que cambia por completo su imagen.

El búnker
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El búnker

Pero si hay algo que llama la atención de visitantes, es el búnker de la Guerra Civil. Fue construido en el lado izquierdo del Palacete, a unos 15 metros bajo tierra y con cerca de 2.000 metros cuadrados. Formó parte de la Posición Jaca, el antiguo Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. Solo puede visitarse en contadas ocasiones al año mediante visitas guiadas del Ayuntamiento.

Palacete de El Capricho
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Palacete de El Capricho

Del palacete original se conserva su estructura exterior. Tras años de obras en su interior, ha pasado ya a la fase de musealización de cara a su futura apertura como museo en 2027. Concebido por la duquesa de Osuna a finales del siglo XVIII, fue un centro de vida cultural por el que pasaron artistas como Francisco de Goya.

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