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Siria: ¿Dejar que muera la revuelta o intervenir?

Mientras continúa la aniquilación de civiles en Siria, EEUU avanza en la posibilidad de una intervención exterior. 

Catorce mil muertes después, la ONU ha aceptado oficialmente denominar "guerra civil" la situación de violencia extrema que vive Siria desde hace más de un año. Cada momento que pasa, esa cifra de muertos se incrementa bombardeo tras bombardeo, y la situación internacional en torno al conflicto continúa completamente estancada y paralizada.

El plan de paz de Koffi Annan se ha revelado como el absoluto fracaso que parecía: al margen de lograr el beneplácito de toda la comunidad internacional en comandita, el plan del mediador no ha conseguido frenar una sola muerte en el país. A lo sumo, ha ganado tiempo. Los observadores internacionales apenas se han aproximado a las zonas de conflicto, y las partes no han respetado los puntos de un acuerdo tan bienintencionado como fallido.

De modo que, consumado el fracaso, todas las miradas vuelven a dirigirse, inevitablemente, hacia EEUU. ¿Qué hacer ahora? ¿Liderará EEUU una apuesta clara por una intervención exterior en el país?

Lo cierto es que los múltiples factores que influyen en el rechazo a la opción militar, continúan casi en el mismo punto que hace un año. Occidente en conjunto continúa justificando su inacción, amparándose en el veto de China y Rusia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a la intervención, aunque en realidad influyen muchas más variables.

Tal y como explica Jordi Pérez Colomé, existen más de una decena de razones de peso que sustentan que los miles de muertos no hayan convencido al resto de países de la necesidad urgente de actuar, como ocurrió con Libia. A saber: Al Assad aún tiene 'amigos importantes', tiene un ejército fuerte, y hay pocos países con intereses directos en la región. La delicada situación geopolítica de Siria provocaría una extensión del enfrentamiento armado que pocos quieren asumir, y aunque no lo parezca, la cifra de muertos todavía es "asumible" para los tiempos que marca la negociación diplomática en este tipo de conflictos.

Quizás con vocación de temporalidad, los países con medios e intereses en Siria habían desplegado sus estrategias directamente sobre el terreno sirio, paralelamente a las negociaciones diplomáticas y políticas que estudian la intervención. Bajo la coordinación estadounidense, países como Qatar o Arabia Saudí están enviando dinero a los rebeldes para el aprovisionamiento de armas, que manejan bajo adiestramiento turco. Por su parte, se ha confirmado el envío, por parte de Rusia, de helicópteros de ataque a las tropas del Geish (Ejército) de Bashar Al Assad.

EEUU avanza hacia la intervención

Al margen de esto, durante esta semana, algo se comienza a mover en Washington. Donde antes todo eran negativas taxativas a la intervención militar, las declaraciones de los diversos responsables gubernamentales han experimentado un giro de escasa dimensión pero de reveladora significación.

Fue el secretario del Tesoro, Timothy Geithner quien aseveró la pasada semana que una vez "constatado" el fracaso del plan de paz de Koffi Annan, Washington impulsaría la autorización del uso de la fuerza para poner fin al régimen sanguinario de Damasco. De ser así, EEUU acudiría al capítulo 7 de la Carta de la ONU que contempla la imposición de sanciones y la puesta en marcha de operaciones militares para tratar de frenar la violencia. "Ante la ausencia de señales serias de conciliación [por parte de Al Assad], iremos pronto en esta dirección", aventuró. Este mismo martes, fue Hillary Clinton quien apuntó al mes de julio como "fecha límite" para avanzar pasos en otra dirección dentro del Consejo de Naciones Unidas. 

"La situación en Siria está fuera de control", reconocía también Alan Solomont este lunes en Madrid. El embajador estadounidense se mostró más renuente a la aceptación de una intervención militar, y dijo que la Administración norteamericana seguía estudiando "otras formas para tratar de quitar del poder a Bashar Al Assad". En un encuentro sobre el vínculo de EEUU y España en la OTAN, Solomont reconoció que la Administración de Barack Obama estudia este escenario, aunque aún alberga muchas reservas. "Estamos muy decepcionados con el resultado del plan de Paz de Koffi Annan" constató Solomont, quien, al igual que ya dijo el secreario de Defensa estadounidense, abundó en la idea de que "no hay pancea" para la situación en Siria.

Mientras continúan los avances en la dirección de una intervención exterior, la administración estadounidense "no descuida" la negociación por la vía política, tratando de conseguir que, con el respaldo de Turquía, la quimérica situación de que Bashar Al Assad abandonde el poder y propicie "una transición ordenada", describió Solomont. 

En esta línea política y oficial, la agenda internacional está preñada de citas para abordar el conflicto. Esta misma semana, se culminará la reunión de los 'Amigos de Siria' (una coalición de en torno a cincuenta países), y en julio, Francia organizará otro encuentro en París para ahondar en las sanciones económicas al régimen del tirano sirio. Rusia también ha reclamado la celebración de otra conferencia en Moscú, que incluya a países como Irán, y que estudie una "salida política" al conflicto, sin el derrocamiento de Bashar Al Assad. 

Tocará discutir la idoneidad de los actores que participarán en las cumbres, el emplazamiento, y los puntos que abordar. Las invitaciones, los malentendidos y las tiranteces políticas inherentes a ello. Pero las bombas continúan lloviendo en Siria. Los muertos continúan hacinándose, y se enquista la sensación de que el tiempo se agota.  

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