
L D (EFE) En un simposio organizado por la Universidad de Cambrige y en el que asistían numerosos estudiosos y clérigos musulmanes, el primer ministro, Tony Blair, calificó de "perjudicial" interpretar las intervenciones de Irak y de Afganistán "en el contexto de decisiones religiosas".
Es más, Blair reconoció la oposición a la estrategia militar por parte de otras confesiones como la cristiana. "Muchos cristianos no estuvieron de acuerdo con las decisiones que tomé sobre Afganistán e Irak".
El premier británico, a punto de abandonar el nº 10 de Downing Street, equiparó las campañas de Irak y Afganistán a las de Kósovo o Sierra Keona en los 90. Entonces, continuó, el credo religioso de los iraquíes o afganos fue "tan irrelevante para la decisión tomada como el hecho de que los albano-kosovares que rescatamos fuesen musulmanes, sometidos a una dictadura serbia, cuya religión es cristiano-ortodoxa; o el haber ayudado a la población de Sierra Leona, el 70 por ciento de la cual es musulmana".
Asimismo, Blair pidió "escuchar la verdadera voz del Islam en un país con dos millones de musulmanes en una Europa que tiene más de veinte millones" de personas de esa confesión y saludó las iniciativas como la organizada este mismo lunes en Londres.
Por último, el simposio sobre el Islam coincide con la publicación de un informe elaborado por el académico Ataullah Sidique, a instancias del Gobierno, en el que se pone de manifiesto que la enseñanza del Islam en las universidades inglesas está basada en "asuntos desfasados e irrelevantes". El estudio concluye que estos programas deben ser reformados para combatir el extremismo violento.
Tras conocer los resultados del estudio, el Gobierno de Londres se comprometió a mejorar la enseñanza islámica en el país.
La conferencia, que se clausurará el martes, contará también con la presencia del próximo primer ministro, Gordon Brown, y el líder de la oposición, David Cameron. El príncipe Carlos de Inglaterra, por su parte, se dirigió el lunes a los asistentes en un mensaje grabado en el que advirtió de que el grado de malentendidos entre culturas es "peligrosamente alto".
