L D (EFE)
La decisión, conocida este sábado aunque se adoptó un día antes, se produjo después que los diez miembros de la comisión presionasen a la Casa Blanca para que les permita revisar las 11.000 páginas que recibió de los archivos del ex presidente demócrata Clinton durante su presidencia entre los años 1993 y 2001. De ese periodo, la Casa Blanca sólo había entregado a la comisión poco menos del 25 por ciento de los documentos que guardan relación con la lucha antiterrorista.
La Casa Blanca confirmó el jueves que retuvo varios documentos secretos de los archivos de Clinton pero, según el portavoz presidencial Scott McClellan, eso se debe a que "algunos documentos estaban duplicados y otros son altamente secretos". El portavoz dijo que cualquier insinuación de que el Gobierno del presidente George W. Bush no está cooperando plenamente con la comisión es "simplemente ridícula". La Casa Blanca insistió en que no se trata de un giro político, sino que sólo están cumpliendo con una nueva solicitud de la comisión.
Los documentos de los dos mandatos de Clinton tienen que ver con asuntos de inteligencia, esfuerzos antiterroristas, política exterior y acciones policiales, entre otros. La comisión quiere ver esos documentos para determinar cómo fue posible que 19 terroristas cometieran los atentados de 2001, que se cobraron la vida de casi 3.000 personas y, sobre todo, cómo fortalecer la seguridad nacional para prevenir más ataques.
La Casa Blanca dio su primer giro de 180 grados el martes pasado, cuando anunció que permitirá que la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dé testimonio en público y bajo juramento ante la comisión sobre lo que se sabía antes de los atentados. En particular, la comisión quiere preguntar a Rice "sobre la transición, lo que la gente de Clinton, el anterior presidente, le contó sobre terrorismo; lo que sabían; la estrategia política de este (el actual) gobierno, y sus diferencias con el anterior, (y) lo que sabían sobre la red terrorista Al-Qaeda". Rice dará su primer testimonio público el jueves próximo, después de que durante la semana pasada la comisión presionase sobre el asunto, en una polémica que amenazaba con ensombrecer la campaña electoral de Bush para las presidenciales de noviembre próximo.
Rice será la única funcionaria de la Casa Blanca que dé testimonio en público. Una veintena de altos cargos de la presidencia han testificado, pero siempre a puerta cerrada.
La Casa Blanca confirmó el jueves que retuvo varios documentos secretos de los archivos de Clinton pero, según el portavoz presidencial Scott McClellan, eso se debe a que "algunos documentos estaban duplicados y otros son altamente secretos". El portavoz dijo que cualquier insinuación de que el Gobierno del presidente George W. Bush no está cooperando plenamente con la comisión es "simplemente ridícula". La Casa Blanca insistió en que no se trata de un giro político, sino que sólo están cumpliendo con una nueva solicitud de la comisión.
Los documentos de los dos mandatos de Clinton tienen que ver con asuntos de inteligencia, esfuerzos antiterroristas, política exterior y acciones policiales, entre otros. La comisión quiere ver esos documentos para determinar cómo fue posible que 19 terroristas cometieran los atentados de 2001, que se cobraron la vida de casi 3.000 personas y, sobre todo, cómo fortalecer la seguridad nacional para prevenir más ataques.
La Casa Blanca dio su primer giro de 180 grados el martes pasado, cuando anunció que permitirá que la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dé testimonio en público y bajo juramento ante la comisión sobre lo que se sabía antes de los atentados. En particular, la comisión quiere preguntar a Rice "sobre la transición, lo que la gente de Clinton, el anterior presidente, le contó sobre terrorismo; lo que sabían; la estrategia política de este (el actual) gobierno, y sus diferencias con el anterior, (y) lo que sabían sobre la red terrorista Al-Qaeda". Rice dará su primer testimonio público el jueves próximo, después de que durante la semana pasada la comisión presionase sobre el asunto, en una polémica que amenazaba con ensombrecer la campaña electoral de Bush para las presidenciales de noviembre próximo.
Rice será la única funcionaria de la Casa Blanca que dé testimonio en público. Una veintena de altos cargos de la presidencia han testificado, pero siempre a puerta cerrada.
