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"La dictadura silenciosa" del Ecuador de Correa

Hace tiempo que Ecuador se desliza abiertamente por la senda bolivariana de Venezuela, decretando medidas totalitarias y antidemocráticas. Destaca la mordaza de la Ley de Prensa que el periodista y opositor Carlos Vera ha desenmascarado, con la convicción de quien creyó en las promesas de Correa

BÁRBARA AYUSO
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Mientras la atención internacional está ocupada riéndole las gracias a Chávez, los países que siguen la senda dictatorial auspiciada por el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América) avanzan pasos, sordamente y sin apenas repercusión. Poco a poco, y con medidas disfrazadas de constitucionalidad, países como Ecuador observan como aquél presidente que auparon en las urnas, emplea el poder para convertirlos en la siguiente Venezuela.

De esta deriva dictatorial, ha hablado este jueves en Madrid Carlos Vera, ex periodista y opositor político, en un acto organizado por la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad. Tras más de treinta años de profesión, Vera se ha visto obligado a abandonar su exitosa carrera, forzado por los continuos ataques y abusos que desde el poder se profieren hacia los medios de comunicación. "Mi conciencia no me permitía seguir callando" aseguró, y escogió la opción de "alinearse con la verdad".

Esa decisión se ha materializado en el libro "Nunca Mordaza" un auténtico Best-Seller en Ecuador. En él, documenta rigurosamente ese control silencioso que Rafael Correa ha impuesto al panorama mediático ecuatoriano, mucho más complicado de detectar que un cierre de medios al "estilo Chávez". Porque, como pupilo adelantado del socialismo del siglo XXI, Correa ha evitado la impopularidad del cerrojazo directo: "No ha clausurado ningún canal de televisión, pero ha clasurado los principios" afirma.

"La estrategia es minar su credibilidad, no impedir que el medio funcione" cuenta el ex periodista, con la certeza de quien lo ha sufrido en sus carnes. Como director del informativo Contacto Directo, aguantó todos los boicot imaginables: "Correa prohibió a sus funcionarios del Gobierno que acudieran a mi programa" además de gruesos insultos hacia su persona, y otras decenas de injerencias políticas en el noticiero. 

"Correa, asesorado por Chávez, la pareja Kirchner, y Morales han logrado trastocar los conceptos y los principios al extremo de hacerle creer a una empresa periodística de décadas que eso es libertad de expresión" aseguraba Vera. Según su experiencia, la estrategia correísta pasa por permitir que los medios  "ataquen, critiquen o cuestionen la labor del Gobierno, y éste, en lugar de criticarlo o cuestionarlo, en ejercicio de su legítima defensa, lo que hace es reprimirte, restringirte y boicotearte".

Les ha hecho aceptar a los medios que la liberad de expresión es "que el presidente llame a las 11 de la noche a un programa para decretar que no salga un candidato opositor, o gravar con un 12% el precio del papel" consiguiendo abocarlos a la perniciosa autocensura.


Carlos Vera, junto Antonio Guedes, presidente de la Asociación Iberoamericanos por la LIbertad

Todo ello, aderezado con una falsa imagen de legalidad: "Una ley mordaza, que se aprovecha de una cuña que ya nos metieron en la Constitución; el artículo 18, que exige información veraz, verificada y oportuna, lo cual es, cuando menos, subjetivo y, periodística y profesionalmente contradictorio" una suerte de "cajón de sastre" en el que cualquiera que no cumpla los dictámentes del poder, podrá ser sancionado en virtud de "un comunismo que se han sacado de la chistera" cuenta Vera.

La contundencia y seguridad de Vera a menudo se perciben como un gesto de prepotencia, insulto que el propio Rafael Correa le dedicó para tratar de minar su éxito televisivo: "Si yo resulto prepotente, o no gusto, tienen cinco alternativas más. Tú manejas un país” respondió el entonces periodista.

Revocatoria del mandato de Rafael Correa

Esa alineación de Carlos Vera con "la verdad" no se queda en testimoniar –incluso gráficamente – las tropelías del mandato correísta, sino que trabaja en la formación de un partido de centro político para tratar de frenar la deriva bolivariana.

"Nunca más seré periodista" proclamaba Vera este jueves en Madrid "A partir de ahora me sumo, y estoy en ello, a la lucha política" para revocar "un sistema totalitario y socialista del siglo XXI".

Las críticas del activista nacen del profundo desencanto de alguien que apoyó a Rafael Correa en los anteriores comicios, incluso se llegó a pensar que ese apoyo fue clave para el triunfo electoral: "Me lo creí, y estuve de acuerdo entonces, aunque ya me lo advirtieron" pero ahora se declara incapaz de tolerar los desmanes totalitarios.

A juzgar por los últimos acontecimientos de Quito, a Carlos Vera no le faltarán los apoyos. En los últimos meses ha organizado tres manifestaciones de protesta contra Correa, que han resulado un éxito total. La semana pasada, unas 10.000 personas se congregaron en el Parque de la Carolina de Quito, convocados por Vera. Además de aceptar la culpa y la equivocación que supuso haber apoyado al actual presidente, el periodista anunció seis salidas legales para que Correa dejase el poder, como recoge el diario El Universo.

Consciente del apoyo que concita sus muchos años en televisión – también fue ministro con el anterior presidente – Carlos Vera trata de no caer en el mismo populismo que denuncia: "Cuando la gente me expresa su apoyo, les digo que no sigan a una persona, que sigan una causa" y les emplaza a que presente su opción política "no crean en lo que digo, crean en lo que hago. No crean en lo que prometo, sino en lo que ejecuto" solicita.

Vera evidencia que el Gobierno de Correa "no es lo que dijo, sino lo que ha acabado siendo" un gobierno que "financia terroristas en Irán, que ha implantado una bonocracia, con la que paga a los pobres a cambio de apoyo". Su dictamen es claro "Ecuador no necesita ningún otro salvador, necesita una democracia real, y un gobierno que respete lo que prometió".

Aunque aún no especifica si su partido lo llevará como candidato, el llamamiento de Vera está apoyado por la experiencia: "Lo que no puede ser es que nos quedemos esperando a que Rafael Correa se caiga solo. Eso mismo dijeron de Venezuela: 'Las acciones de Chávez harán que se caiga él solito'. Y ahí lo tienen, once años después".

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