L D (EFE) Según el relato de Naciones Unidas, "se ha incumplido el deber de facilitar a los heridos acceso a cuidados médicos y se ha amenazado y herido a observadores de derechos humanos y periodistas". Para el Alto Comisionado es lamentable que, más de cuatro meses después de que acabara el estado de emergencia en el país, las manifestaciones públicas pacíficas sigan prohibidas en gran parte de Katmandú, así como en otros distritos, "con una clara intención de impedir la celebración de actos sociales previamente anunciados".
Díaz aseguró que el organismo del que es portavoz "condena" ese uso de la violencia e insiste en que "no hay justificación alguna para el uso excesivo de la fuerza", aunque es consciente de lo difícil que puede ser controlar a las masas en los actos en los que puede haber personas que atizan la violencia.
Además, recordó que tales actuaciones se consideran tortura y suponen una violación de los derechos humanos, por lo que ha pedido al ministro de Asuntos Exteriores de Nepal que se investiguen con urgencia y que se tomen las medidas necesarias para evitar que vuelva a ocurrir algo similar.
La semana pasada fueron detenidos 87 periodistas y más de 300 activistas en Katmandú mientras se manifestaban por la libertad de expresión, los primeros, y por la restauración de la democracia en el reino, los segundos. Esa última manifestación formaba parte de las movilizaciones convocadas por la alianza de los siete principales partidos políticos de Nepal, que exigen la restauración de la paz y la democracia en el país al rey Gyanendra, que el pasado 1 de febrero disolvió el Gobierno y se hizo con los poderes absolutos.
Desde entonces, las libertades civiles han sido suspendidas en gran parte del país y los medios de comunicación están sometidos a la censura militar. Tras una reciente visita al país asiático, el relator de la ONU sobre la Tortura, Manfred Nowak, denunció también que la policía y el ejército nepalí utilizan con frecuencia las torturas y maltratos para extraer confesiones y obtener información de los detenidos.
Díaz aseguró que el organismo del que es portavoz "condena" ese uso de la violencia e insiste en que "no hay justificación alguna para el uso excesivo de la fuerza", aunque es consciente de lo difícil que puede ser controlar a las masas en los actos en los que puede haber personas que atizan la violencia.
Además, recordó que tales actuaciones se consideran tortura y suponen una violación de los derechos humanos, por lo que ha pedido al ministro de Asuntos Exteriores de Nepal que se investiguen con urgencia y que se tomen las medidas necesarias para evitar que vuelva a ocurrir algo similar.
La semana pasada fueron detenidos 87 periodistas y más de 300 activistas en Katmandú mientras se manifestaban por la libertad de expresión, los primeros, y por la restauración de la democracia en el reino, los segundos. Esa última manifestación formaba parte de las movilizaciones convocadas por la alianza de los siete principales partidos políticos de Nepal, que exigen la restauración de la paz y la democracia en el país al rey Gyanendra, que el pasado 1 de febrero disolvió el Gobierno y se hizo con los poderes absolutos.
Desde entonces, las libertades civiles han sido suspendidas en gran parte del país y los medios de comunicación están sometidos a la censura militar. Tras una reciente visita al país asiático, el relator de la ONU sobre la Tortura, Manfred Nowak, denunció también que la policía y el ejército nepalí utilizan con frecuencia las torturas y maltratos para extraer confesiones y obtener información de los detenidos.
