LD (Agencias)
Tras conocer los resultados, el primer ministro Jean-Pierre Raffarin y su popular ministro de Interior, Nicolás Sarkozy -que había "sudado la camisa" en favor del cambio institucional en la isla mediterránea y que no ocultaba su decepción-, afirmaron que el deseo de los corsos de conservar el "statu quo" actual será respetado. Al mismo tiempo, Sarkozy lanzó una clara advertencia a terroristas y clanes mafiosos: "el tiempo de la impunidad se acabó", dijo, lo que puede augurar una oleada de represión. La advertencia se inscribe en un contexto marcado por 124 atentados registrados en lo que va de año en la isla y la sorpresiva detención, el pasado viernes en una zona montañosa y apartada de Córcega, de Yvan Colonna, presunto asesino del prefecto del territorio insular, Claude Erignac, hecho acaecido en Ajaccio en 1998.
Mientras, el tono del discurso fue más suave por parte de Raffarin, que habló de "seguridad" y "paz civil", y por el jefe de Estado, Jacques Chirac, que "lamentó" el resultado y dejó sentada la "determinación del Estado de hacer frente a todas las formas de violencia". A la hora de explicar por qué los corsos, por un margen muy estrecho -2.190 votos, en una consulta en la que acudieron a las urnas el 60 por ciento de los 190.000 electores-, rechazaron la reforma, los analistas consideran varias razones. Entre ellas citaron el sorpresivo arresto, en vísperas del referéndum, de quien fue el hombre más buscado de Francia durante cuatro años; el arcaísmo de la sociedad corsa de clanes, y la falta de legibilidad de la reforma y de la pregunta: "¿aprueba usted las orientaciones propuestas para modificar la organización institucional de Córcega?".
También puede haber pesado, y mucho, el descontento por la reforma gubernamental de las pensiones, que afecta en primer lugar a los funcionarios de Francia: un tercio de la población activa de la isla (de un cuarto de millón de habitantes) son funcionarios. Para la líder comunista Marie-George Buffet, cuyo partido se oponía al proyecto de cambio en Córcega, la victoria del "no" es "una moción de censura popular" al Gobierno de Raffarin. Una interpretación compartida por el diputado Verde Noel Mamere: "los corsos han sancionado al Gobierno" y a Chirac por su política.
Mientras, el tono del discurso fue más suave por parte de Raffarin, que habló de "seguridad" y "paz civil", y por el jefe de Estado, Jacques Chirac, que "lamentó" el resultado y dejó sentada la "determinación del Estado de hacer frente a todas las formas de violencia". A la hora de explicar por qué los corsos, por un margen muy estrecho -2.190 votos, en una consulta en la que acudieron a las urnas el 60 por ciento de los 190.000 electores-, rechazaron la reforma, los analistas consideran varias razones. Entre ellas citaron el sorpresivo arresto, en vísperas del referéndum, de quien fue el hombre más buscado de Francia durante cuatro años; el arcaísmo de la sociedad corsa de clanes, y la falta de legibilidad de la reforma y de la pregunta: "¿aprueba usted las orientaciones propuestas para modificar la organización institucional de Córcega?".
También puede haber pesado, y mucho, el descontento por la reforma gubernamental de las pensiones, que afecta en primer lugar a los funcionarios de Francia: un tercio de la población activa de la isla (de un cuarto de millón de habitantes) son funcionarios. Para la líder comunista Marie-George Buffet, cuyo partido se oponía al proyecto de cambio en Córcega, la victoria del "no" es "una moción de censura popular" al Gobierno de Raffarin. Una interpretación compartida por el diputado Verde Noel Mamere: "los corsos han sancionado al Gobierno" y a Chirac por su política.
