LD (EFE) El comandante de la Policía de Bagdad, Ali Hadi, informó que una potente bomba colocada en el interior de un microbús que circulaba en la calle Al-Biya, en el oeste de la ciudad. El explosivo fue dejado en un asiento por un terrorista que apresuradamente bajó del vehículo.
Este martes al menos veinte iraquíes fallecieron y varias decenas resultaron heridos en ataques perpetrados en distintas partes del país. Además, 42 chiíes fueron secuestrados por desconocidos al norte de la capital. Los nuevos sucesos de violencia en Irak se registran pese a los intentos del Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, apoyado por EEUU, de recuperar la seguridad.
Horas después, la Policía informaba de la muerte de al menos cinco personas y otras diecinueve heridas por dos explosiones. Uno de los atentados se cobraba la vida de un policía y dos civiles que se encontraban cerca de una patrulla que fue objetivo de un coche-bomba. El atentado tuvo lugar en la plaza de Oqba ben Nafe, en el este de Bagdad.
Por otra parte, fuentes policiales han asegurado que la vida en el barrio bagdadí de Ciudad Sadr vuelve a la normalidad, después de que este martes numerosos líderes chiíes hubieran convocado una huelga general en propuesta por las intensas medidas de seguridad impuestas por las fuerzas iraquíes y estadounidenses.
