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Cuidado con las ideas: provocan euforia, por CARMELO JORDÁ

Si tras las intervenciones de varios líderes regionales, de presidentes de comunidades autónomas, del alcaldísimo Gallardón, de la propia lideresa absoluta Esperanza Aguirre y del mismísimo Mariano Rajoy les preguntase quién ha sido el líder popular más aplaudido esta mañana en la clausura del PP madrileño, estoy seguro que muy pocos acertarían a decir que "el ganador" ha sido Pablo Casado y que, además, lo ha hecho por goleada. ¿Por qué un joven muchísimo menos conocido que sus compañeros de estrado ha obtenido un éxito tan rotundo? Pues porque ha sido el único que ha puesto encima de la mesa, y de forma apasionada, propuestas e ideas y ha tenido la osadía de enfrentarse al pensamiento único izquierdista e incluso a sus vacas más asesinas, digo sagradas, como el mismísimo Che Guevara.

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LD (Carmelo Jordá) Hay que reconocer, no obstante, que Esperanza Aguirre también ha hecho en su discurso referencias ideológicas serias a la libertad, a la nación de ciudadanos libres e iguales que es España, a los temas en los que hay que enfrentarse al Gobierno..., pero la renovada presidenta del PP madrileño parece haber decidido voluntariamente enfriar los ánimos de su parroquia, y ha pronunciado un discurso algo plano y, sobre todo, en un tono ligeramente apagado, quizá para no quitar demasiado protagonismo a Mariano Rajoy, que iba a seguirla en el uso de la palabra, quizá porque se ha visto dialécticamente "emparedada" entre dos compañeros de partido tan estimados como el propio Rajoy y Gallardón.

Pero, en cualquier caso, difícil iba a ser que el discurso institucional de Aguirre pudiese incluir referencias tan atrevidas y liberales como las que ha incluido Pablo Casado en el suyo, en el que le ha dado un repaso de primera al socialismo como ideología: "Desde Camboya hasta a Cuba, desde Siberia hasta Angola, el socialismo ha demostrado que no crea riqueza y libertad y nosotros sí lo hacemos". Más aún: "No idolatramos a asesinos como el Che Guevara sino a mártires como Miguel Ángel Blanco". Y por si esto no fuera suficiente, ha lanzado propuestas que, sinceramente, no esperaba oír en un cónclave de este PP (bueno, quizá sí en Madrid): cheque escolar, eliminación del salario mínimo porque "crea paro juvenil", revisión del sistema de pensiones, libre comercio con el tercer mundo, eliminar lo que él ha denominado las "subvenciones a la SGAE"...

En resumen, que nos digan dónde hay que firmar pero no sólo a nosotros sino a los 2.500 compromisarios que han aplaudido de pie hasta casi romperse las manos. ¿Será que al final sí hay liberales en el PP?

La mediocridad de las baronías

El huracán de ideas de Casado se ha visto precedido y seguido por las intervenciones de varios barones regionales del PP que han estado en Madrid apoyando a Aguirre... y aburriendo a todos los demás. El primero ha sido Carlos Floriano, líder popular en las yermas tierras extremeñas, que ha estado más o menos correcto pero sin entusiasmar. Alberto Núñez Feijoo ha hecho un discurso plagado de ironías sin demasiada gracia que no han llegado al público y ha dado la sensación de que, si quiere ganar las elecciones gallegas como ha garantizado que hará, tendrá que poner bastante más en el asador de lo que nos ha ofrecido hoy en Madrid, quizá por el madrugón que se ha tenido que dar por culpa del inexistente AVE.

Capítulo aparte merece la intervención de Rosa Estarás, la líder del PP en Baleares, que ha pronunciado uno de los peores discursos que he oído jamás a un político de su nivel (o del nivel que se le presupone). Hay que reconocer que al poco de empezar se ha visto interrumpida por la entrada de Rajoy en el recinto, pero no creo que eso justifique una intervención muy mal escrita y peor leída en la que no ha logrado que los compromisarios populares aplaudieran ¡ni una sola vez! Realmente, si esto es lo que los populares de las islas tienen que ofrecer a sus ciudadanos creo que Antich puede dormir muy tranquilo.

El castellano-leonés Juan Vicente López Herrera ha inaugurado la ronda de presidentes con una intervención muy personal en el que ha enaltecido la figura de Aguirre sin tampoco ofrecer un alarde de oratoria; y Francisco Camps ha subido al estrado para hacer un breve y triunfalista discurso, muy en clave electoral, en el que ha hecho hincapié en la necesidad de la unidad.

Trío de ases para el final

La recta final de la mañana y del congreso se ha iniciado con la aparición estelar en el estrado de Alberto Ruiz Gallardón, que ha sido bastante aplaudido por los compromisarios populares, muchos de ellos (no todos) puestos en pie. Los aplausos, en cualquier caso, tampoco han sido especialmente entusiásticos para un discurso que se ha centrado en la unidad del partido, que ha criticado al Gobierno con cierta dureza y que, sobre todo, ha hablado de la candidatura olímpica que parece lo único que, por ahora, preocupa y ocupa al regidor madrileño.

Tras la intervención de su amigo personal y rival político ha llegado el turno de la protagonista del fin de semana, de cuyo discurso ya hemos hablado, y tras ella el esperado cierre a cargo de Mariano Rajoy, cuya intervención ha comenzado al tiempo que algunas docenas de compromisarios abandonaban la sala en un gesto bastante sorprendente que no ha sido sino el preludio de un discurso recibido con más frialdad que otra cosa: aplausos poco entusiasmados, compromisarios sentados en sus butacas, una ovación final llamativamente breve, un malvado grito "¡Vuele Rato!" desde el fondo de la sala... (Por cierto, el ex director del FMI ha sido, con mucho, la persona presente en la sala a la que se le ha dedicado un más cariñoso y prolongado aplauso, con el auditorio puesto en pie y obligándole a saludar en un par de ocasiones).

Cierto es que la oratoria de Rajoy tampoco ha sido de las que levantan grandes euforias, tras las felicitaciones y agradecimientos de rigor ha dado un repaso a la situación política que bien podría servir para cualquier otro foro y en el que no ha habido grandes novedades. Quizá lo más destacable haya sido la referencia a la ilegalización de ANV y PCTV, que ha definido como "una buena noticia" pero por la que ha reclamado responsabilidades "a los que no actuaron cuando tenían posibilidad de hacerlo". Por lo demás, mucha economía y la convicción, especialmente en este tema, de que "la oposición puede aportar y construir".

En cualquier caso, de lo que sin duda habrá tomado nota Rajoy es de lo peligrosas que resultan las ideas cuando se exhiben, como lo ha hecho Pablo Casado, sin ambages y sin ningún complejo: provocan estados de euforia que vaya usted a saber en qué podrían terminar. Nada, nada, es mucho mejor una cosa plúmbea y vacía que nos mantenga a todos ahí, sentaditos en las butacas y sin meter tanto jaleo, que aplaudir y gritar en un mitin. Seguro que no es de centro.

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