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¿Es usted liberal y duda entre PP y PSOE?

No son unas buenas elecciones para los liberales, como tampoco es un buen momento para una agenda de la libertad en España. Si algo ha conseguido la asociación de socialistas y nacionalistas en esta legislatura, es desplazar hacia el campo del colectivismo el eje en el que se mueve el debate político y las promesas electorales. ¿Se considera un liberal y no sabe si hay un programa para Usted el próximo 9-M? Le ayudamos a decidirse con un sencillo test.



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No son unas buenas elecciones para los liberales, como tampoco es un buen momento para una agenda de la libertad en España. Si algo ha conseguido la asociación de socialistas y nacionalistas en esta legislatura, es desplazar hacia el campo del colectivismo el eje en el que se mueve el debate político y las promesas electorales. ¿Se considera un liberal y no sabe si hay un programa para Usted el próximo 9-M? Le ayudamos a decidirse con un sencillo test.
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LD (V. Gago) La desenfrenada subasta de gasto en la que se han metido socialistas y populares es el indicio más elocuente del panorama poco halagüeño que se presenta para los liberales ante las Elecciones Generales del próximo 9 de marzo.
 
Atrás queda la modesta revolución de la libertad con la que José María Aznar concurrió a las Elecciones de 1996. Al menos, era un  programa coherente y completo de reformas económicas y políticas para afianzar la libertad de los individuos, las familias y las empresas frente a la tentación intervencionista del Estado.
 
Aquel sueño no llegó a realizarse, en parte porque Aznar dependía de socios genuinamente colectivistas (como el PNV y CiU, en su primer mandato), y en parte porque, cuando pudo hacerlo porque disponía de la mayoría parlamentaria suficiente, no dio el paso, o se echó atrás (como con la reforma electoral de 2003, tumbada por una huelga general minoritariamente seguida por la población asalariada).
 
El vuelco en la previsión histórica que supuso el ataque terrorista del 11-M contra la democracia española no sólo alteró un resultado electoral que todo el mundo daba por hecho, sino que cambió el eje de la agenda política: ésta se desplazó:
 
  • De un programa de reformas liberales en marcha –con más zigzagueo que determinación, es cierto– hacia otro de laminación de las bases liberales de la Constitución de 1978;
  • De una agenda de integración en la mundialización, a otra de intervención arcaizante del Estado en todos los órdenes y a lo largo de todas las etapas de la vida personal, "desde la cuna a la tumba", como dice el profesor Pedro Schwartz del Estado paternalista en su libro En busca de Montesquieu (Ediciones Encuentro, 2006)
En este contexto, las elecciones del próximo 9 de marzo no son las mejores para un liberal, que apenas encontrará medidas atractivas en los programas de los dos grandes partidos nacionales.
 
Por descontado, las políticas a favor de la libertad individual están reñidas con la naturaleza de los partidos nacionalistas-independentistas, con lo que sería un esfuerzo inútil acudir en su búsqueda a los escaparates electorales de CiU, PNV, BNG o CC.
 
En cuanto a los nuevos partidos que se ofrecen como alternativas nacionales, UPyD y Ciudadanos, son partidos de izquierda cuya agenda se reduce a la oferta de servir de dique frente al chantaje nacionalista. No es poco, pero no debería ser suficiente para un liberal que quizá exija un test más detallado de las políticas públicas concretas que los partidos van a aplicar en temas como la libertad de empresa y de mercados, la seguridad jurídica, la flexibilidad del mercado laboral o los impuestos.
 
UPyD y Ciudadanos se declaran partidos de izquierda o de centro-izquierda y, como tal, difícilmente promoverían políticas liberales en el caso de que pudiesen gobernar o influir en el Gobierno. Se ha dado el caso de algún gobierno socialista con medidas hasta cierto punto liberales, como en la Gran Bretaña de Blair,  pero no es lo habitual, y no existe tradición de liberalismo entre la izquierda española.
 
Con un PSOE escorado hacia el populismo, las opciones de un liberal en la España de hoy quedan, en teoría, reducidas al PP.
 
Pero, ¿puede un liberal votar en conciencia la oferta de Mariano Rajoy? Si atiende a las opiniones de Manuel Pizarro, candidato por Madrid formando ticket con el propio Rajoy, no tendrá ninguna duda de que el PP es su opción.
 
Pizarro ha defendido con claridad que "los impuestos, donde mejor están, es en el bolsillo del contribuyente" y se ha mostrado partidario de una reforma del sistema de pensiones tendiente a la coexistencia del régimen de reparto o público con el régimen de capitalización o privado.
 
No está claro, sin embargo, que ésta sea la doctrina electoral del PP. Es, al menos [y no es poco, en estos tiempos de consensos colectivistas], una garantía de que las ideas liberales tendrán un defensor en un eventual Gobierno presidido por Mariano Rajoy.
 
Si un liberal español considera que la situación de la nación es una cuestión de emergencia que exige, ante todo, echar del Gobierno a un presidente liberticida, probablemente un liberal español no disponga actualmente de una opción menos mala, aunque incluso este hecho es discutible, si se atiende a la política seguida por el PP, por ejemplo, con las reformas de los Estatutos de las Comunidades donde gobierna.
 
Si, en cambio, el elector liberal exige medidas concretas de limitación del poder de los órganos del Estado sobre el individuo, de libertad económica y de respeto a la autonomía personal y familiar, entonces es probable que descubra que sus expectativas están huérfanas ante las próximas Elecciones.
 
Un sencillo test a los programas electorales de los dos grandes partidos puede ayudar a visualizar hasta qué punto se diferencian hoy las ofertas de PP y PSOE desde la óptica de una agenda estrictamente liberal.
 
Nos hemos servido, como base para la definición de esta agenda, de dos textos altamente recomendables para profundizar en el conocimiento de las expectativas liberales:
 
 
La tesis fundamental del trabajo del Juan de Mariana es que se puede recorrer el camino que va del Estado del Bienestar a la Sociedad de Propietarios mediante una mejora de la formación financiera básica y operativa de los individuos y un cambio de las políticas públicas tendente hacia la desregulación de los contratos y la privatización del sistema de pensiones.
 
Los resultados de ese "viaje" se manifestarían en un mayor bienestar y autonomía de los individuos, y en la activación de un ciclo virtuoso de ahorro-formación de capital-productividad de la sociedad.
 
El Juan de Mariana presenta el siguiente esquema comparativo de las prestaciones de la Renta Básica Estatal característica de la Sociedad del Bienestar hoy vigente, y las de las Rentas Patrimoniales de una Sociedad de Propietarios:
 
Fuente: Una sociedad de propietarios, Instituto Juan de Mariana
 
 
La tesis del profesor Schwartz complementa, en el plano constitucional y político, las reformas económicas propuestas por el think tank presidido por el profesor Gabriel Calzada.
 
Postula el autor de En busca de Montesquieu un rescate de las esencias del liberalismo clásico, en particular las ideas de "soberanía dispersa" y "autonomía de la Ley" que propusieron Montesquieu y Locke.
 
Una soberanía dispersa no es la separación de poderes en compartimentos estancos, tal y como entienden hoy los gobiernos populistas e intervencionistas, sino una dispersión del poder de decisión en distintas instituciones que se limitan entre sí y están limitadas, a su vez, por la libertad individual.
 
Autonomía de la Ley se contrapone a Estado del Derecho. En el Estado de Derecho, funciona el principio del sometimiento de todos por igual a las leyes dictadas por la mayoría. El concepto de autonomía de la Ley implica que incluso la producción legislativa de las mayorías parlamentarias tiene que estar limitada por ciertos principios generales.
 
Con estas bases teóricas, es relativamente fácil establecer un test de prestaciones liberales de las dos grandes ofertas que concurren a las próximas Elecciones Generales:
 
PRESTACIONES LIBERALES DEL 9-M
 
 
PSOE
PP
Recorte de los poderes del Estado (Gobierno, Comunidades, Ayuntamientos,...)  sobre individuos, empresas y familias

Mejora de las garantías constitucionales de independencia de la Justicia

Medidas a favor de la seguridad jurídica y la agilidad de la Administración de Justicia

Medidas a favor de la libertad de educación (cheque escolar, homeschooling,...)

Garantías concretas de libertad (ante la inmersión lingüística, por ejemplo)

Privatización de medios de comunicación públicos

Liberalización del régimen de concesiones de la radio y la televisión

Erradicación de los órganos de control político de los medios de comunicación, tipo CAC

Medidas a favor de la libertad de contratación y de rescisión en el mercado laboral

Libertad de establecimiento y cierre de empresas

¿?
Libertad para establecer comercios minoristas y libertad de horarios

Medidas a favor de reducir la intervención administrativa en la creación y cierre de empresas

Liberalización plena del suelo no protegido expresamente por su interés ecológico o monumental

Desregulación municipal de la iniciativa urbanística

Protección efectiva de los propietarios con inquilinos morosos

Desregulación de mercados intervenidos

Fomento de fuentes de energía más eficientes, entre otras, la engergía nuclear

Medidas para proteger la vida y la seguridad personal y patrimonial de las nuevas formas de criminalidad

Reforma del sistema de pensiones

Bajada de impuestos

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Supresión del canon digital

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Promoción de un área transatlántica de libre comercio
































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