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La mecánica del soplo a ETA, paso a paso

El juez Ruz reconoció en un auto al agente Cabanillas como el contacto que permitió el chivatazo a ETA. LD reconstruye los pasos del soplo.

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El 4 de mayo de 2006, agentes de la policía española y francesa estaban preparados para dar un importante zarpazo a la estructura de extorsión de la organización terrorista ETA. El punto fundamental se encontraba en el bar Faisán, situado en la rotonda que hay junto al paso fronterizo del barrio de Behobia (Irún) con Francia, que los terroristas utilizaban como punto principal de contacto para el pago de la extorsión.

El día antes de que el magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska pusiese la operación en marcha, el Jefe Superior de la Policía Nacional en el País Vasco, Enrique Pamiés, avisó del operativo al Director General de la Policía, Víctor García Hidalgo. Ambos cruzaron dos llamadas de teléfono la noche del 3 de mayo. La primera de las llamadas, sobre las 22.00 horas, duró casi 28 minutos, la segunda, sobre las 22.43 horas, duró 7 minutos.

Tras colgar García Hidalgo su segunda conversación con Pamiés, el actual secretario de organización del PSE de Álava se puso en contacto con el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, número dos del organigrama del ministerio del Interior de Alfredo Pérez Rubalcaba. La primera de las llamadas, a las 22.50 horas, tuvo una duración de 2 minutos. La segunda, a las 22.52 horas, tan sólo duró 21 segundos.

La agitada noche del 3 de mayo llegaba con dos nuevas llamadas de Pamiés. La primera, a García Hidalgo. La realizó a las 23.20 horas, y tuvo una duración de 10 minutos y 43 segundos. Después, Pamiés habría intentado contactar con el dueño del bar Faisán, Joseba Elosúa. Al no conseguirlo, habría llamado a uno de sus agentes de confianza, el inspector José María Ballesteros, inspector de la Brigada de Información de Álava, al que habría encomendado ir a Irún al día siguiente.

(Pinche sobre cada número para ver la información de la llamada)

La misma mañana del 4 de mayo, se realizaron nuevas llamadas. Así, el máximo responsable de la Policía Nacional se puso en contacto con el Jefe Superior del Cuerpo en el País Vasco. La hora de contacto fue las 8.43 horas, y la misma se prolongó durante escasos 45 segundos. Después, mano derecha de Rubalcaba, quien se puso en contacto con García Hidalgo. La llamada se realizó a las 9.47 horas y duró 3 minutos y medio.

Pamiés y Ballesteros cruzaron hasta tres llamadas antes del chivatazo. La primera, a las 11.04 horas, con una duración de 1 minuto y 10 segundos. La segunda, a las 11.10 horas, que duró 58 segundos. La tercera, a las 11.13 horas, de 27 segundos. A las 11.23 horas se habría realizado la llamada del chivatazo, una comunicación de Ballesteros a Pamiés que se prolonga durante 8 minutos y 11 segundos, según los datos recogidos en los sumarios, y en la que habría entregado en el bar Faisán el terminal telefónico a Elosúa para que fuese advertido por Pamiés de la operación policial.

Escasos minutos después del soplo, el Jefe Superior de la Policía del País Vasco llamó en dos ocasiones a García Hidalgo, pero en ambas no pudo contactar con él, debido a que el Director General de la Policía Nacional se encontraba en la sede del ministerio del Interior, en la toma de posesión de Joan Mesquida como Director General de la Guardia Civil, un acto en el que también estaba Camacho.

Desde ese momento, Pamiés habló en otras dos ocasiones con Ballesteros, mientras realizaba el viaje de vuelta desde Irún hasta Vitoria. Asimismo, García Hidalgo devolvió la llamada a Pamiés, en una conversación que se prolongó durante 4 minutos y 26 segundos.

Cabe destacar que durante muchos meses, los informes policiales entregados por los investigadores no incluyeron las llamadas que desde el teléfono del por entonces máximo responsable de la Policía Nacional, Víctor García Hidalgo, se hicieron al número dos de Alfredo Pérez Rubalcaba, Antonio Camacho.

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