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López Garrido dice que fue "estrictamente neutral" con la Fundación Alternativas

Diego López Garrido ha tenido que responder, en un desayuno enmarcado en la próxima presidencia española de la UE, a asuntos más domésticos y, seguro, incómodos. Según ha dicho, no concedió ayudas a la Fundación Alternativas siendo aún miembro de la misma.

MERCEDES R. MARTÍN
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El secretario de Estado de la Unión Europea participó este jueves en un desayuno organizado por el Fórum Nueva Economía, en Madrid, dedicado íntegramente a hablar de la próxima presidencia española de la Unión. También aludió a otros asuntos de actualidad, como la ratificación, tras ocho años, del Tratado de Lisboa y la inminente elección de la nueva figura de presidente del Consejo Europeo que puede eclipsar el acontecimiento “planetario” del que habló Pajín, con Obama al frente de EEUU y Zapatero liderando la UE.

Cambio climático o lucha contra el paro –pese a que España aporta el grueso de los desempleados de la Unión–, fueron algunos de los optimistas objetivos que, según dijo, se ha marcado España en la presidencia de turno. Tras esbozar una agenda cargada de asuntos y sin disimular el entusiasmo que despierta en el Ejecutivo la oportunidad de presidir la UE en un momento en que su popularidad se resquebraja, López Garrido tuvo que hablar de otros temas también relacionados con su cargo.

El Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro anunció el pasado lunes la presentación de una querella contra López Garrido por prevaricación y malversación. El motivo, la concesión de ayudas, en julio de 2008 y abril de 2009, a la Fundación Alternativas, que tiene y ha tenido como miembros a conocidos socialistas y de la que formaba parte Garrido. Según la querella, la secretaría de Estado que ostenta el socialista firmó esas ayudas, por un importe total de 78.000 euros, cuando Garrido todavía era miembro de la misma.

Preguntado por LD, Garrido ha afirmado que no concedió “ninguna subvención siendo miembro de la Fundación Alternativas”. Según dijo, fue nombrado para su actual cargo el 14 de abril de 2008 y cuatro días después escribió una carta a la Fundación dándose de baja. Su nombre, sin embargo, siguió apareciendo en el listado de miembros, según el Centro Tomás Moro, hasta el 24 de mayo de 2009.

Sobre las ayudas recibidas por la Fundación, muy vinculada al PSOE, indicó que “se ha presentado, como otras”, a los concursos para recibir las subvenciones, y “a veces” se le ha concedido, “con estricta neutralidad”.

Cuestionado después por otros asuntos menos delicados, López Garrido defendió el que será uno de los objetivos de la presidencia española, el acercamiento al régimen cubano. Según alegó, “no es una novedad” emprender una política de este tipo con Cuba y apostó por “igualar” las relaciones con la isla a las que ahora se mantienen con otros países que tampoco, dijo, “son un dechado de democracia”. El único asunto en el que se le vio titubear fue en el del inexistente conocimiento de idiomas de José Luis Rodríguez Zapatero, ahora a punto de convertirse en presidente de turno. Garrido afirmó que eso no sería ningún problema para una buena presidencia: conocerlas, dijo, es más cómodo “para los pasillos” pero en las citas de nivel cada cual “habla en su idioma porque es en el que mejor se expresa”. También encuadró el uso obligado del español por parte del presidente en la defensa que, apuntó, la delegación hace del idioma en las instituciones europeas.

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