
(Libertad Digital) El español de origen marroquí Khalid Zeimi Pardo detenido en la operación Nova –dirigida por Baltasar Garzón– por su relación con la célula terrorista que perpetró la masacre del 11-M, ha apuntado “a otras personas” como cerebros del ataque, por encima de Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino. Según Pardo, éste no tenía "capacidad de liderar un grupo para cometer" los atentados de Madrid, como publica El Mundo.
Lo declarado por Zeimi Pardo contradice las tesis que maneja el Gobierno, y que sitúan a El Tunecino al frente del grupo terrorista que diseño y ejecutó el 11-M. El propio ministro del Interior, José Antonio Alonso, coloca a Serhane Ben Abdelmajid Fakhet en la cúpula de la trama, por encima de Allekema Lamari o El Egipcio.
Zeimi reconoció durante un interrogatorio que aunque El Tunecino “pudiera ser un miembro” de la célula que cometió los atentados, “han debido ser otras personas las que han podido influirlo”, aunque no especifica quienes. Sin embargo arroja varios datos acerca de la radicalización religiosa del terrorista y apunta a Amer el Azizi como su principal mentor.
En 2001, antes del 11-S, El Tunecino comenzó a hablar en términos de yihad, tras sus primeros contactos con El Azizi. Ambos comenzaron a relacionarse en la Mezquita de la M-30 y de la zona de Estrecho, en Madrid. Según Zeimi, a finales de 2001, Ben Abdelmajid Fakhet empezó a reclutar adeptos para trabajar “en la religión de Alá”.
El nexo mujahidin
Amer el Azizi, de origen marroquí, se encuentra en paradero desconocido y está considerado como una figura relevante dentro de la estructura de Al-Qaeda. Estados unidos le busca por su posible implicación en los atentados del 11-S y el diario Wall Street Journal publicaba en abril de 2004 su extensa trayectoria terrorista. Adiestrado en los campos de entrenamiento de Afganistán, El Azizi podría ser el nexo de unión entre los terroristas marroquíes autores de la masacre y las tropas de Al-Qaeda, a las que pertenece.
La investigación del prestigioso periódico americano revela también uno de sus viajes a Irán, donde habría entrado en contacto con los terroristas iraquíes que dirigen la campaña de ataques contra las tropas estadounidenses en el país. Su extenso curriculum asesino le sitúa también en los atentados de Casablanca, dirigidos contra intereses españoles en mayo de 2003.
En Madrid, El Azizi frecuentaba la mezquita de la M-30, pero no tardó en abandonarla por distintos desencuentros con sus dirigentes acerca de cómo interpretar el Islam. Después de este momento, El Azizi empezó a asistir a otros centros religiosos musulmanes, como la Mezquita de Embajadores, donde, según Zeimi Pardo, "llegó a dar discursos".
