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¿Quién manda realmente en Irán en medio del caos?

Trump asegura que hay división en el poder. Una lucha interna entre la facción más dura, liderada por la Guardia Revolucionaria, y la moderada.

Trump asegura que hay división en el poder. Una lucha interna entre la facción más dura, liderada por la Guardia Revolucionaria, y la moderada.
Los jefes de las tres ramas del Gobierno de Irán. | X

Ni siquiera Irán lo sabe. Es justo lo que trata de averiguar, según Donald Trump. El presidente estadounidense asegura que hay una "lucha interna" entre los "duros" y los "moderados". Y esa división es lo que le habría llevado a parar las negociaciones y extender la tregua a la espera de que se aclare la situación y el régimen de los ayatolás presente una propuesta unitaria. "Es una locura", ha exclamado este jueves a través de su red Truth Social.

Una idea en la que ha insistido durante la conferencia celebrada más tarde junto a su gabinete en el Despacho Oval. El mandatario norteamericano ha explicado que se han producido varios relevos en el poder, y está por ver quién se queda con el timón definitivamente. "Jamenei se fue", ha señalado en referencia a la eliminación del líder supremo de Irán el pasado 28 de febrero, "a mejores pastos". También su equipo, ha destacado.

"Luego llegó un segundo grupo. Todos se fueron", ha añadido. "Y ahora tienen al tercer grupo. Y estaban un poco preocupados por irse también". Desde el Gobierno iraní –al menos desde su perfil en X, ya que en estos momentos no se tiene la certeza de quién lo controla– se está intentando dar un mensaje de unidad, negando "las supuestas divisiones" y otras "afirmaciones provocativas e infundadas".

"Los jefes de las ramas del gobierno compartieron un mensaje unificado en X para contrarrestarlas", dice el hilo publicado en el perfil del Ejecutivo de la República Islámica de Irán en referencia al presidente del país, Masud Pezeshkian, al del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y también al jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Ejei. "Irán está unido", insiste, y las "etiquetas" que intentan imponerles "no reflejan la realidad".

La retirada de Qalibaf

Sin embargo, fuentes cercanas a las conversaciones de Irán con EEUU –incluido Trump– aseguran que Qalibaf, quien lideraba la facción más ‘blanda’ de la cúpula de poder del régimen de los ayatolás –predispuesta a alcanzar un acuerdo con la Administración norteamericana que ponga fin a la guerra–, ha abandonado la delegación negociadora.

Se desconoce si se trata de una decisión voluntaria o le han forzado a renunciar. Pero, hace unas horas, el presidente del Parlamento iraní había reivindicado las negociaciones como forma de "lucha" e insistía en que Irán debía obediencia a su líder supremo. El medio israelí Channel 12 asegura que su dimisión se ha producido tras la intervención de la Guardia Revolucionaria.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, parece haber tomado el mando de las negociaciones. Él ha sido quien este sábado ha entregado en mano al jefe del Ejército de Pakistán, el general Asim Munir, las "respuestas" de Teherán a las propuestas de Estados Unidos que previamente les había hecho llegar el país mediador para consolidar el alto el fuego en vigor.

¿Y el líder supremo?

El estado de Mojtaba Jamenei –nombrado sucesor de su padre el 8 de marzo, después de que su padre fuese eliminado en el ataque sorpresa que EEUU e Israel lanzaron el primer día de su ofensiva conjunta para descabezar al régimen de los ayatolás– sigue siendo una incógnita. Aunque toda la información que ha visto la luz sobre el asunto va en la misma dirección: no está bien.

La mayoría de las fuentes indican que, como mínimo, resultó herido en el mismo bombardeo en el que falleció la anterior cúpula del régimen. Fox News asegura que "apenas puede hablar", presenta "graves quemaduras" y "le falta una pierna". Lo cierto es que no se le ha visto ni oído desde que salió elegido. Los mensajes que se han trasmitido en su nombre estaban escritos o han sido leídos por sus emisarios.

La Guardia Revolucionaria

Jamenei tendría la última palabra en los asuntos relevantes para el Estado. Sin embargo, los analistas coinciden en señalar que su poder podría haber recaído la Guardia Revolucionaria, encargada de proteger al líder supremo y asegurar la continuidad del régimen teocrático instaurado tras la Revolución de 1979. Algunas informaciones apuntan a que estarían intentando dar un golpe para tomar el control de las negociaciones con EEUU y el país.

Su papel va más allá de prevenir acciones destinadas a provocar un cambio de régimen y reprimir aquellas que se puedan producir, como ocurrió con las protestas masivas de enero, en las que miles de manifestantes fueron asesinados por los Basij (su brazo armado). También gestiona el arsenal militar de Irán, particularmente los misiles balísticos –como los exhibidos recientemente en Teherán–, y controlan sectores económicos estratégicos (petróleo, gas, telecomunicaciones, etc.).

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