Parecía que el estatismo reculaba; pues no. Se reavivan algunos rescoldos, por ejemplo, lo de aspirar a que la adquisición de muchos bienes sea gratuita. Es el caso de los libros de texto de la enseñanza obligatoria. No sé por qué no van a ser gratuitos también los libros de consulta, los que no son de texto. La cosa se puede ampliar al equipo deportivo. ¿Por qué no extender la gratuidad a todos los grados educativos? También los profesores podrían disfrutar de los libros gratuitos. ¿Es que no los necesitan tanto como los alumnos? Señores, todo gratis, esto es Japón.

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