Hoy no hablo de la Zarzuela como género sino del Teatro de la Zarzuela que está en Madrid y que es uno de los espacios de gestión directa del Ministerio de Cultura con el Teatro de la Comedia, el Teatro María Guerrero y Teatro Real, todos ellos en la capital de España.
El Teatro de la Zarzuela, tiene nuevo director, Javier Casal, y la programación presentada esta temporada es, cuanto menos, extraña. Debe ser consecuencia de los "palos de ciego" dados con la salida de Emilio Sagi y los pasos dados para buscarle sustituto, incluido los del sainete que le tocó vivir como protagonista a José Carlos Plaza.
Empieza la temporada el Teatro con Kurt Weill y su centenario como excusa para dar a conocer fuera del círculo alternativo su "música degenerada" tal como lo definió el nazismo en Alemania. Eso esta bien, ya que darán a partir del día 28 Los siete pecados capitales, La pequeña música de la perra gorda y sus Canciones con los textos de Bertolt Brecht. La pena es que no contraten a Ute Lemper para cantarlas, aunque el equipo que estará presente ya ha hecho otras veces esto con un punto de vista progue con Mario Gas a la cabeza y con mucha solvencia. Debe ser que los del Partido Popular tienen sueños de acaparar con la excusa del pensamiento único todo el espacio teatral que hay, incluso el del cabaret alemán.
Luego el resto de la temporada es de Zarzuela con títulos como La patria chica, El dúo de la africana de Manuel Fernández Caballero y El hijo pródigo del Maestro Rodrigo y dirigido por Gerardo Malla entre otros. Habrá ballet con Maurice Béjart y Nacho Duato. Habrá flamenco y Recitales. Un total de 123 actuaciones. Poco. Además creo que el Teatro Lírico por excelencia no tiene ni entidad en su programación, ni personalidad. Ellos sabrán. En fin.
