Reproducimos este artículo publicado en la edición del jueves para atribuirlo a su autor, ya que por error apareció firmado por Luis Pazos.
Lima. Los principios por los cuales viene luchando un sector de la prensa independiente se resumen en una sola palabra: libertad. Mientras que en el Perú existan medios de comunicación intervenidos o controlados por el fujimorismo, no se puede hablar de libertad de prensa ni de democracia.
En este sentido, la insistencia por resolver el problema de los medios secuestrados por el régimen de Fujimori y Montesinos -como los canales 2 y 13 de televisión-, significa la defensa de la libertad de opinión y de información.
Regímenes autoritarios como el que padecemos los peruanos, reticentes a dejar el poder, consideran que al que manda no se le discute. Que no hay otra verdad que la oficialista. Que el gobierno es el estado. Y que el estado es la nación. Ergo, los que no están con el gobierno están contra la nación. Y los que no hacen loas al gobierno son enemigos del país y traidores a la patria.
Bajo esta lógica, el periodismo libre y el estado totalitario son irreconciliables entre sí. La coexistencia entre libertad de prensa y estado policiaco es imposible. La lucha es, por tanto, inevitable.
Es obvio que en el Perú hay todavía prensa independiente, pero ésta subsiste a pesar de las órdenes del jefe de estado de mangonearla. Es evidente también que, gobiernos como el de la dupla Fujimori-Montesinos, no aman ni respetan la prensa libre. La desprecian y asumen que lo mejor es mediatizarla.
No obstante, no la suprime. Trata de reducirla a una voz monocorde. Le gustaría que todos los titulares de los canales de televisión sean encajonados como los del actual Frecuencia Latina-Canal 2 o que todas las primeras planas sean como las del fujimorista diario Expreso. O que todos los periodistas sean como Nicolás Lúcar o Jorge Morelli.
O sea, gobiernos fuertes y de corte militar como el de Fujimori quieren únicamente "buena prensa", como expresión de un solo modo de pensar. El control de la noticia es el objetivo porque saben que una sociedad sin información es una sociedad ciega, proclive a ser atrapada por la autocracia.
Como dice el periodista Fernando Rospigliosi en su libro El arte del engaño, existe en el Perú por parte del cogobierno cívico militar "una peculiar concepción castrense respecto a los medios de comunicación y los periodistas, determinada por el hecho que ellos (los militares) consideran a la información como parte de la guerra, como un campo de batalla más o, mejor dicho, como un componente específico e importante del conflicto. Para eso tratan de manipular la información, con la finalidad de engañar y confundir al adversario, desmoralizarlo y quebrar su voluntad de lucha".
Empero, y pese a la batalla desigual entre un puñado de periodistas y medios independientes versus los ingentes recursos de un gobierno que detesta a la prensa independiente, el periodismo libre no ha claudicado ante la fuerza ni ha cedido a las tentaciones del poder fujimorista.
© AIPE
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Pedro Salinas es corresponsal de la agencia de prensa AIPE.

Sin prensa libre no hay democracia
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