El Partido Popular insiste en una vieja teoría: la mejor defensa es un buen ataque. Y ha decidido atacar dirigiendo sus críticas a la oposición socialista. Una vieja estrategia que en este caso se nos antoja equivocada. Entre otros motivos, porque los ciudadanos están cansados de las trampas en la política. Y estamos ante una de ellas.
Las distintas crisis abiertas que tiene el Gobierno no son resultado de una buena oposición. Es algo mucho más preocupante. Nadie ha imputado al Gobierno la aparición de crisis como las “vacas locas” o el “síndrome de los Balcanes”, pero sí el no haber sabido gestionarlas correctamente. Pero, lejos de reconocer nada, se pretende ahora echar tierra encima. Por ello, entre los populares ha sonado la alarma.
Desde ahora escucharemos, una y otra vez, que el PSOE está realizando una oposición rastrera, demagógica e irresponsable. Tampoco faltarán los que añadan que la prensa, para no aburrirse, es la que se inventa los males del Gobierno.
Pero, en esta ocasión, no es así y los ciudadanos son conscientes de ello. Los mismos que el año pasado votaron al PP, sin ser militantes, ahora se dan cuenta del desaguisado del Gobierno. Y muchos de ellos, ciudadanos moderados y lejanos de la política diaria, sólo quieren trabajo, gestión y resultados.
El Gobierno tiene que reaccionar. Parece que Aznar ha tomado las riendas. Pero no hay que engañarse, ni intentar engañar a nadie. El Ejecutivo se ha dormido, y la impresión es que comienza a desperezarse. El problema es que, en política, el despiste se paga. Un despiste que todavía hay que cuantificar.
Por el momento, la oposición es demasiado ingenua como para que algunos achaquen a los socialistas los males del Gobierno. ¡Eso no cuela!

¿Hay crisis? Ataquemos al PSOE
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