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La salud, la pobre...

Las vacas locas, el engordado de ganado mediante productos químicos y el retraso en anunciar una peste porcina son una serie de casos que ponen en evidencia una cierta (de cierto) carencia en el control de la serie alimentaria. Y no sólo en nuestro país. Parece que, cuanto más se avanza en el conocimiento del mundo que nos rodea, la aparición de técnicas nuevas que permiten detectar los venenos en cantidades ínfimas condujesen a un dejarse ir sobre el control de lo que ingerimos.

Se acusa a los ganaderos, en el caso de las vacas, a gente de la administración en el caso de la peste porcina, o a ciertos veterinarios en el asunto del engorde del ganado. Pero no se denuncia la falta de sistemas de control, fiables, de los productos que ingerimos. Se acusa cuando las cosas han pasado, y se piden castigos.

Pues bien, la lección que habría que sacar de las cosas que están pasando sería la de exigir la creación, seria, de organismos y laboratorios de control de los alimentos, como los hay para los fármacos. Es urgente hacer la petición, es más, hay que exigirla, ya que nos va la vida en ello.

En nuestro país son frecuentes las intoxicaciones por la ingestión de alimentos en mal estado. Mayonesas, así como legumbres cocinadas y guardadas en la nevera durante días, son las causantes de malestares intestinales que se suelen achacar a un virus mal conocido. En muchos casos el "virus" está en la cabeza, en el desprecio por el cuerpo, en la ignorancia de las reglas de higiene elementales. Aquí, la falta de educación esta jugando un papel importante. No es sorprendente que las autoridades no tengan un exceso de interés en el control sanitario; es que la gente no lo tiene, y es de la gente de donde salen los dirigentes. Por eso, la responsabilidad de los que conocen los riesgos es mayor.

Hay que pedir una campaña de información de los riesgos que corremos al guardar alimentos demasiado tiempo, de la necesidad de lavarse las manos, de lo que significa dejar los alimentos al aire sin protegerlos del medio, de lo que son las bacterias, los microbios, los virus y la mala educación. En unas pocas palabras, necesitamos cursos de higiene en radio y televisión.

Es la conciencia ciudadana la que puede impedir que se repitan los casos de las vacas locas, o de los animales engordados con venenos lentos. La responsabilidad, en un sistema democrático, reside en los ciudadanos; son los que tienen que controlar a los responsables. Decir : ¡Que lo arreglen ellos! es renunciar a la responsabilidad ciudadana y, en estos casos, condenarse a enfermar y, acaso, a morir. No debemos abandonar nuestras responsabilidades so pena de merecer lo que nos pase, no debemos confiar ciegamente en los dirigentes ni en los "técnicos". Queremos controles, pero para ello debemos saber controlarnos a nosotros mismos. El saber es poder.

Entérese de los peligros que nos amenazan y aprenda a defenderse.

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