Menú

Rebelión a bordo

De nuevo un aplauso largo, intenso y, en esta ocasión, acompañado de ¡vivas!, ha delatado el pensar y los deseos del Grupo Popular en el Congreso. Los diputados del PP quieren a Rodrigo Rato, ven en el vicepresidente del Gobierno el mejor valor político para la sucesión.

Es la segunda vez en tres semanas en que el mayor Grupo del Congreso agradece a Rato, con un aplauso sonoro y contundente, su trabajo parlamentario en la sesión de control al Gobierno. De nuevo ha sido frente al socialista Jesús Caldera cuando Rato se ha crecido y ha sacado a relucir todo el talante parlamentario que tiene y que, por cierto, es mucho.

Rato parece como si hubiera despertado a los diputados populares del letargo de la mayoría absoluta. Rato aparece como el más capaz para poner las pilas a un Grupo que está acostumbrado ya a la rutina de gobernar sin problemas y sin oposición. Rato ha vuelto a demostrar su capacidad dialéctica y su fuerza en el cuerpo a cuerpo cuando entra en la dinámica política.

Con su anuncio –hace ya unas cuantas semanas– de no optar a la sucesión, Rato se ha quitado de encima el miedo escénico a equivocarse, a caer herido en la carrera hacia La Moncloa. Ha recuperado las viejas esencias y saca lo mejor que tiene.

Además, a todo esto hay que sumar un detalle que no puede pasar inadvertido: Rato ha vuelto a sentarse junto a Aznar en el hemiciclo. Mariano Rajoy no asistía en esta ocasión al Pleno, y Rato ha saltado un escaño situándose junto al “jefe”. Esto no lo hacía desde antes de la “guerra fría” de la sucesión.

Algo puede estar cambiando. Las “bases cualificadas”, es decir el Grupo parlamentario, apuesta por él. Y Aznar sabe que cualquier elección deberá tener un respaldo real, no ficticio, de la Junta Directiva Nacional. La sucesión comienza a ser cuestión de todos. Al menos desde el Grupo parlamentario se trasmite esa reivindicación con los gestos. Y un gesto, en política, tiene un valor incalculable.

En Portada

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj Durcal