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Esperando el domingo

Arzalluz considera que es víctima de una campaña de acoso y derribo similar a la que sufrió, a principios de los años ochenta, Adolfo Suárez. El presidente del PNV cuenta que fue el propio Suárez quien le reveló esas dos situaciones similares: “A mí fue el Canciller Schmidt –relataba Suárez a Arzalluz recientemente– quien me reconoció que asesores electorales alemanes habían trabajado para Felipe González; tenían el objetivo de acabar conmigo”. Arzalluz entiende, y así se lo ha explicado a sus amigos, que entre él y Adolfo Suárez hay una sensible diferencia: “Suárez no contaba con un partido fuerte –dice– y yo sí lo tengo”.

Anécdotas aparte, en las sedes de los partidos vascos ya sólo cuentan las horas que faltan para la apertura de los colegios electorales. De las encuestas rigurosas se ha pasado a “la cuenta de la vieja”. Los más optimistas confían en que el PP, con su campaña más antinacionalista que antiETA, les otorgue la mayoría suficiente para gobernar. Algunos dirigentes del PNV aseguran que el próximo domingo se depositará lo que califican como “el último voto de la emotividad”, voto que devolvería a Ibarretxe las llaves de Ajuria Enea.

Frente a los optimistas, emergen otros compañeros del PNV que se temen un gobierno de los partidos estatales. En este contexto surgen dos incógnitas: el grado de participación de la sociedad vasca y el número de votantes que EH va a perder en estas elecciones.

Nacionalistas, populares y socialistas coinciden en que el voto a PP y PSOE será mayor cuanto más alto sea el número de votantes. Algún destacado peneuvista vaticina, incluso, la mayoría absoluta de los partidos estatales si el domingo acudiera a las urnas el 74 ó 75 por ciento de los electores vascos.

La segunda incógnita es, como he mencionado, el descenso de Euskal Herritarrok. Ideólogos como Iruin fijan el descenso en tres escaños. Un vaticinio demasiado optimista incluso para los nacionalistas, que cifran en 5 ó 6 escaños los que podría perder la coalición radical abertzale (ahora tiene 14). Para Txema Montero, abogado y miembro de la fundación Sabino Arana, será fundamental la abstención de EH. Unos 40.000 votantes de esta coalición podrían quedarse en casa el próximo domingo; en este colectivo destacan sobre todo los representantes del mundo del euskera, de AEK, de los sindicatos de la izquierda radical... Frente a ellos, EH sabe que tiene garantizado el voto de los jóvenes de Haika; todos los protagonistas de la “kale borroka” acudirán a depositar su papeleta.

Con al reforma de la Ley Electoral, IU será el partido más beneficiado. Pasará de 2 a 3 escaños. Algún dirigente de IU se jacta de poder tener la llave de Ajuria Enea si, el domingo, PP y PSOE no consiguieran la mayoría absoluta.

En lo que sí coinciden PP, PSOE y PNV es que, a medio plazo, podremos presenciar el fin de los crímenes de ETA. Desde las filas nacionalistas, admiten que si el PP arrasa este domingo el fin de ETA estará más próximo; un fin que llegará, eso sí, tras una campaña brutal de atentados de la organización terrorista. Sería la traca final de quienes, sin armas, ya no tienen razón de existir.

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