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Dos toros importantes y cuatro inválidos

Casi lleno en La Monumental de Las Ventas el lunes 14 de mayo. Se lidiaron 6 toros de Fermín Bohórquez, desiguales de presentación: 1º, 2º, 4º y 5º inválidos; 3º y 6º buenos. Tres sobreros: segundo bis, de Julio de la Puerta, blando y peligroso; cuarto bis, de Moreno Silva, soso y mansurrón, y quinto bis, de Juan José González, manso con peligro.

Fernando Cepeda, de barquillo y oro: el primero fue apuntillado (silencio). En el cuarto cuatro pinchazos y “meteysaca” (silencio).
José Luis Bote, de blanco y oro: pinchazo, estocada y descabello(silencio). En el quinto, pinchazo y media estocada caída (silencio).
David Luguillano, de canela y oro: media estocada y dos descabellos (ovación con saludos). En el sexto, estocada atravesada y dos descabellos (petición de oreja y vuelta al ruedo).

Dicen los taurinos que cuando se cae el toro se derrumba la fiesta. Durante la tarde de hoy hemos tenido el mejor ejemplo. Hasta tres toros de Fermín Bohorquez fueron devueltos a los corrales por inválidos y el primero debió haber seguido el mismo camino. Aunque la corrida apuntó nobleza y hubo dos toros buenos, es inadmisible llegar a Madrid con una corrida tan exageradamente débil.

Los dos únicos toros de la tarde le correspondieron a David Luguillano. El tercero lo descubrió Cepeda al público en un precioso quite por verónicas.Tal vez Luguillano tardó en centrarse con la muleta ante la nobleza del cornúpeta. Aunque el vallisoletano alcanzó momentos de brillantez, especialmente en los remates de las series, el burel pareció tener algo más. Mató de media estocada y recibió la ovación en el tercio.

Tanta o más calidad que su hermano tenía el sexto. El toro metía la cabeza con muy buen aire por el pitón derecho y repetía con transmisión. Por este pitón, el torero de Valladolid, un poco precipitado, instrumentó cuatro tandas que, si bien calaron en los tendidos, no le valieron para cortar ningún trofeo. Tras cobrar una estocada atravesada recibiendo, dio la vuelta al ruedo. Corto premio el alcanzado para las condiciones que apuntó el burel.

El primero de la tarde iba con alegría a los engaños pero, en cuanto Fernando Cepeda agarró la muleta, llegó el desastre. El burel se derrumbó en el centro del ruedo sin que nada pudiera hacerse por levantarle. Al final, puntillazo y a por otro.

El bohórquez que hacía cuarto fue devuelto por inválido. En su lugar saltó a la arena un toro de Moreno Silva parado y reservón en la muleta que no transmitía nada a los tendidos. Tras una estéril y corta porfía, Cepeda se fue derecho a por la espada. Con horrible meteysaca despachó al morlaco.

El segundo bis de la tarde, el titular de Bohórquez también fue devuelto por inválido, iba muy armado de cuerna. Empujó en el caballo y apuntó peligro por lo que no se le protestó aunque, desde el principio, evidenció flojera de los cuartos traseros. En la muleta, el morlaco de Julio de la Puerta desarrolló mucho sentido, esperaba y embestía de forma muy descompuesta. Si a esto le unimos que el Bote estuvo más desconfiado de lo que cabía esperar de un torero que viene a Madrid con toda la temporada por hacer, pues eso… nada de nada.

Menos de menos en el quinto. Un sobrero manso de Juan José González que medía y echaba la cara arriba, imposible para el lucimiento. No tuvo opción el Bote de verlo claro y se quitó del medio al “regalo” con media estocada perpendicular.

Por cierto, la nota positiva de la tarde han sido las buenas noticias que llegaron desde la clínica Fraternidad donde el banderillero Juan Carlos de los Ríos “El Formidable”, herido ayer, evoluciona favorablemente de sus heridas.

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