¿Quien iba a decirles a los indios que su pipa de la paz contenía el peor de los venenos? Miles de sustancias químicas, de entre las más de 100.000 creadas por el hombre, pueden tener efectos tóxicos. Sólo en España se generan al año más de tres millones de toneladas de residuos industriales, parte de las cuales contaminan los suelos, las aguas subterráneas y superficiales, o los mares. Por no hablar de ciertas radiaciones y emisiones tóxicas o de las decenas de miles de toneladas de plaguicidas con que fumigamos cultivos, bosques e incluso parques y jardines.
Pero los médicos que tanto nos alarman con el tabaco no dicen, salvo excepciones, nada del tema. Aunque nuestro país esté, según la OMS, entre los primeros en cuanto a, por ejemplo, los niveles de tóxicos en la leche materna. Sobre esto no hay que alarmar. Para eso está el tabaco. Estados Unidos –país que siendo tan sólo el cinco por ciento de la población mundial contribuye con el veinticinco por ciento de las emisiones de humos que generan el cambio climático, aparte de tener otras generosas emisiones tóxicas– está, curiosamente, a la cabeza del linchamiento a los fumadores. Claro está, a los del pitillo, no a los de las grandes chimeneas.
En Huelva, con unos potentes polos químicos y unos aires repletos de sustancias como el arsénico, además de tener enormes balsas de fosfoyesos radiactivos, entre otras muchas cosas, se está denunciando una incidencia de cáncer de pulmón varias veces superior a la media nacional. Pero si uno va allí, sólo encontrará el cartelito de "no fumar" en los ambulatorios, nunca en ninguna chimenea.
Hace poco, la prestigiosa revista Nature, publicó un estudio muy interesante. Se hizo un mapa de algunas ciudades del norte de Italia donde más morían los líquenes por la polución industrial y otro de donde más moría la gente por cáncer de pulmón. Curiosamente, las zonas coincidían. Y los líquenes no fuman. Al menos, no pitillos.
Es más ¿sabían que muchos de los componentes más tóxicos del tabaco se deben a la presencia en él de residuos de pesticidas, aditivos industriales, benceno, dioxinas, metales pesados, y otras delicias que dudo mucho de que procedan de la propia naturaleza? El tabaco es malo y no quiero relativizar su maldad. ¿Cómo va a ser bueno algo que alquitrana los pulmones? Por eso no diré nada de cómo ciertas cosas que pueden ser causadas, por ejemplo, por la radiactividad, como un cáncer de laringe, se endosan automáticamente a la misma causa. Pero echo en falta en los médicos la misma gallardía con los "grandes fumadores" industriales que nos convierten a todos en fumadores pasivos.
Médicos que, en privado, pueden decirle a un onubense algo sobre la causa de sus dolencias, pero que luego no se atreven a decirlo en público o por escrito. La tabaquera no es precisamente la más fuerte y temible de las industrias, ni la que más recursos tiene para enmascarar sus fechorías. Si se tiene mano dura con los "fumadores", que sea con todos. Que el humo del tabaco no nos ciegue la vista de las grandes chimeneas, ni el peligroso cocktail de metales pesados, benceno, dióxido de azufre, dioxinas,... que se respira en algunas ciudades .
Si con el tabaco se puede alarmar hasta el desvarío ¿por qué no con otras cosas objetivamente peores que envenenan el aire que respiramos, las aguas que bebemos y los alimentos que comemos? Hay muchas más causas de enfermedad de las que se nos pregonan. Y no es de recibo que sólo lo denuncie un puñado de médicos heroicos, con frecuencia perseguidos, a los que apenas nadie escucha.

Cortinas de humo
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