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Preocupaciones monclovitas

No es nueva la preocupación. Pero en estos últimos tiempos, en La Moncloa, sobrevuela una pregunta, aflora una preocupación: ¿por qué hay tanta hostilidad desde los medios de comunicación hacia el Gobierno? ¿Estamos haciendo algo mal? La respuesta es sencilla. El Gobierno hace cosas bien y cosas mal. Recibe aplausos y críticas. Ese es el juego, esa es la dinámica habitual entre la política y la información.

Aquí, el problema no es la hostilidad, incluso tampoco los errores del Gobierno. El gran problema es otro muy distinto. Las tensiones surgen cuando desde el Ejecutivo se quiere que en todos los medios de comunicación se escriba el mismo guión, se haga la misma lectura, se analice la información con los mismos esquemas. Hay inquietud por lo de fuera, cuando la inquietud tendría que mirar hacia el interior. ¿Qué política informativa tiene el Ejecutivo? ¿Hacia dónde va? ¿Qué objetivos tiene?

Tenemos un ejemplo claro y reciente. La visita del presidente Bush ha sido un ejemplo de buena organización. Eso nadie lo ha discutido, ha sido reconocido por todos. No se han escuchado críticas. En otras ocasiones, las cosas no salen tan bien. El Gobierno comete errores y las críticas se escuchan. Y no son “prontos” periodísticos, ni es tampoco una necesidad urgente de encontrar titulares. Son errores, y como tales hay que llamarlos y hay que contarlos. Nadie se puede asustar, ni asombrar por ello.

El éxito se aumenta, el fallo se esconde. Eso es humano. Lo que no se puede exigir a los medios de comunicación es un cheque en blanco permanente. No se puede pedir una uniformidad de criterios constante. En los éxitos, aplausos; en los fallos, omisión. No parece el mejor camino.

Además, no nos engañemos: la raíz de todos los males mediáticos del Gobierno es de tintes electorales. En la anterior legislatura se vivía con una idea clara: ganar las elecciones del año 2000. Ese motivo daba sentido a todo y en el Ejecutivo todos remaban en la misma dirección. Ahora, sabiendo que el candidato no será Aznar en 2004, ¿cuál es el objetivo?

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