El balance que podemos realizar del segundo viaje oficial a México del presidente Aznar es realmente pobre. En principio, era una de las visitas oficiales más esperadas de esta legislatura por la importancia que tiene ese país para España. Al final, el bagaje político y mediático es muy deficiente.
Para empezar, Aznar se ha encontrado la boda “imprevista” del presidente Fox. Probablemente no había mala intención, pero desde luego el enlace presidencial ocupó las primeras páginas de todos los periódicos, desplazando la visita del jefe del Ejecutivo español, y además provocó que todo adquiriera un tono folklórico en un ambiente de las mismas características. Es evidente lo escaso de lo logrado cuando como gran conquista de este viaje se vende que México va a seguir colaborando en la lucha antiterrorista, algo que ya está realizando desde hace años con resultados aceptables.
El desaguisado se completa con la mala “trascripción” realizada por Moncloa de un encuentro con la prensa mexicana. De ese encuentro, ha trascendido la expresión de Aznar sobre la sucesión: “Es una tentación volver a presentarse”. Una afirmación que de manera involuntaria vuelve a abrir la cuestión de la sucesión. Y por sí esto no fuera poco, justo el día en el que el presidente Aznar se despedía de México, el Tribunal Supremo de dicho país denegaba la extradición del etarra Lázaro Galarza Larrayoz. La denegación viene determinada por la aplicación del anterior tratado de extradición y que poco tiene que ver con las promesas de una mayor colaboración en la lucha antiterrorista.
En resumen, esta nueva visita oficial de Aznar a México nos deja pobres resultados, como tantas otras veces por una falta de planificación política y mediática en este tipo de viajes. Pobre repercusión para lo que tenía que ser.
El presidente del Gobierno ya está en Madrid. Al llegar, se ha encontrado además con una “sorpresita”: el “tomate” que ha montado la ministra de Sanidad con el aceite de orujo y que está afectando a las exportaciones del aceite de oliva español a media Europa. Lo que no consiguió Fischler, lo está consiguiendo la ministra Villalobos. Pueden estar seguros de que Aznar no estará de buen humor. No ha sido una buena semana.

El tequila se ha atragantado
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