Los últimos quince días han sido un claro ejemplo de una auténtica ofensiva. El presidente del Gobierno, los ministros, en la calle Génova todos han saltado al ruedo, como en los viejos tiempos. Actos, ruedas de prensa, declaraciones. Una ofensiva en toda la regla. En ocasiones algo compulsiva, en otros momentos desorganizada. El Gobierno ha tocado a rebato. El Gobierno ha reaccionado, pero lo ha hecho alocadamente. Sin mucho orden y con poco concierto.
Sinceramente, no es empecinamiento. El Gobierno tiene un problema. La comentada crisis del Ejecutivo es sencilla en la forma y complicada en el fondo. Al final todo se reduce a una cuestión de organización y también de objetivos.
El interrogante sobre el futuro pesa mucho. O lo que es lo mismo: la sucesión. Y es que en la anterior legislatura el PP tenía una prioridad: ganar las elecciones del 2000. Con esta intención trabajaban todos como una máquina perfectamente engrasada, con un liderazgo indiscutible y con una ilusión que escondía los errores y los problemas.
Ahora, las cosas han cambiado. Nadie sabe qué pasará mañana, el futuro es incierto y, además, el sucesor está por venir. Parece que ya no hay ilusión por ganar, parece que están de vuelta. Es verdad, todo hay que decirlo, que en estos últimos días el Gobierno parece despertar, se están recuperando viejas fórmulas que en el pasado fueron exitosas, se pretende devolver el impulso inicial a la gestión. Pero no se trata de hacer ruido, falta algo imprescindible: la organización y la claridad en los objetivos.
Al Gobierno le vendrán bien unas vacaciones. No tanto por el descanso, como para ordenar las ideas. Hay intentos para salir de la depresión, pero ahora hay que acertar con la dosis de la medicación. Los efectos secundarios del Prozac, también hay que tenerlos en cuenta.

Los efectos secundarios del Prozac
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal