Vaya por delante una aclaración, innecesaria para el sentido común pero que será bueno enunciar desde un principio: la operación realizada por la Policía Autónoma vasca contra la banda terrorista ETA es una magnifica noticia para todos los demócratas que tenemos como objetivo la normalización en el País Vasco. Dicho esto, hay que añadir a renglón seguido que el éxito de esta operación antiterrorista demuestra una realidad: si quieren, pueden.
Nadie duda de la capacidad operativa y estratégica de la Ertzaintza, ni de la preparación real de los agentes. Pero sí que han existido y existen muchas dudas sobre las intenciones políticas de los mandos de la Policía Autónoma. La espectacular operación desarrollada en Guipúzcoa apunta a una realidad: el Gobierno vasco ha mirado, durante mucho tiempo, hacia otro lugar. Desde el Ejecutivo de Vitoria se han lavado las manos en la lucha contra el terrorismo. Los encargados políticos del orden público se han vendado los ojos para no actuar, o al menos para actuar –durante años– de forma muy poco convincente.
La lucha contra el terrorismo es una tarea de todos. Desde el Gobierno Central se trabaja en la misma dirección. Ahora es imprescindible para que esa lucha obtenga los frutos necesarios, la eficacia esperada, una verdadera colaboración. Desde Madrid se hace mucho, pero se hace obligatoria la cooperación real y constante desde Vitoria.
No se nos oculta que este éxito de la Ertzaintza llega después de las primeras reuniones entre los responsables de Interior de los dos gobiernos para coordinar las acciones. Pero tampoco nos olvidamos de que esa reunión pretendía ser aplazada hasta septiembre por el consejero Balza. La estrategia bien diseñada por Aznar en la entrevista con Ibarretxe fue lo que hizo cambiar el paso al Gobierno de Vitoria y aceptar dicho encuentro.
Así pues, nos alegramos por este éxito. Pero también deseamos que no venga sólo. No es la primera vez que la Policía Autónoma vasca demuestra su capacidad, pero tampoco lo es que operaciones como esta queden aisladas en el tiempo. Ahora hace falta continuidad: que la estrategia política del nacionalismo no frene la actividad y la investigación policial. Ahora es importante que, desde el PNV y desde el Gobierno vasco, no se utilice este éxito como un escape a sus problemas internos.
Esta operación es una buena noticia para todos, pero no debe ser una noticia aislada. Han demostrado que cuando les dejan, pueden. Por lo tanto, la clave es que dejen a la Ertzaintza trabajar sin directrices políticas. El objetivo es luchar contra el terrorismo y ahí estamos todos implicados.
El tiempo ha dado la razón a los que tantas veces han dicho que el problema es de intencionalidad política. Sólo esperamos que esta buena noticia no sea un fuego de artificio más propio de una fiesta patronal veraniega; que de un compromiso serio, continuo y estable en la lucha contra el terrorismo. La operación policial puede ser un principio de cambio, en efecto, pero el cambio se demuestra con el tiempo y manteniendo las mismas actitudes.

Si quieren, pueden
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