Menú
José Apezarena

El Real Peñón

La Casa Real Británica sigue mostrando nula sensibilidad en relación con un asunto que levanta ronchas en este país, pero también en nuestra Casa Real. Se trata de la herida abierta de Gibraltar, que, si lastima a tantos españoles, mucho más duele en el corazón de los Reyes de España, sus Príncipes, Infantas... Porque nuestra Familia Real es, por educación y tradición, por genes, en fin, una familia patriota.

Buckingham ha vuelto a pisar callos españoles, con esa inoportuna visita que ha realizado a la Roca el hijo menor de Isabel II, el Príncipe Eduardo, esposo de la lenguaraz Sophie Rhys-Jones. Tal vez se ha tratado también de un viaje de negocios, dadas las actividades a que se dedica la pareja.

El Príncipe Eduardo llegó el jueves, fue recibido en el aeropuerto por las autoridades de Gibraltar, y posteriormente inauguró un club para los miembros de la Fundación Duque de Edimburgo. La importancia de tal evento, desde luego, no se me antoja parecer razón suficiente para una visita de Eduardo que lo que provoca es, de nuevo, el enfado del Palacio de la Zarzuela.

Gibraltar es motivo de contenciosos permanentes entre España y Gran Bretaña, la existencia de un aeropuerto construido en terrenos robados ilegalmente a nuestro país ha envenenado recientemente las relaciones de ambas naciones en el seno de la Unión Europea, y, por si fuera poco, el Peñón es uno de los más conocidos enclaves para el blanqueo de dinero negro. Una joyita, vamos.

Ya en el pasado la colonia británica provocó graves distancias entre las dos casas reales. Baste recordar que los Reyes de España no asistieron a la boda del heredero, Carlos de Gales, con Diana Spencer, porque en el viaje de novios estaba prevista una escala del yate principesco en Gibraltar. Escala que efectivamente se cumplió. Ahora, esta visita de Eduardo vuelve a echar sal en una real herida que continúa sin cerrar.

© José Apezarena para OTR-Press

En Opinión

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso